FLAMINIO, UN ELEGIDO

 


Hace ya 46 años, es increíble, Flaminio ganó brillantemente y de potente atropellada el Gran Premio Internacional José Pedro Ramírez de 1974, en el Hipódromo de Maroñas, Montevideo, Uruguay. “Los peruanos dominan el turf de América” informaba la prensa Uruguaya.

No sólo el triunfo inesperado del hijo de Flamígero y Pardiona que marcó un suceso especial en la historia de nuestro turf, sino también fue el propio Flaminio el que tuvo una campaña digna de ser contada y todo eso lo hizo especial y además querido para los que lo pudieron ver correr y conocieron sus dificultades.


UN AGONISTA A PESAR DE LAS ADVERSIDADES…….


Porque esas fueron las que tuvo que vencer Flaminio a los pocos meses de salir a correr. Él perteneció a la generación que tuvo 3 años en 1970, la de Maidenform y Palatino, la de El Führer y Machote, la de Azángaro y Suche, por mencionar los nombres más significativos.

Flaminio, que perteneció al Stud Ajedrez,  incluso corrió la Polla de Potrillos, porque llegó a la primera Corona siendo ganador de 2 carreras y con un cuarto puesto en el Carlos Watson, pero terminó lesionado de un casco. Le dieron nada menos que 9 meses de descanso y cuando volvió ya en mayo de 1971, ganó su tercera carrera, tras una reaparición en la que estuvo falto, y volvió a quedar manco, y a partir de ese momento, no hubo forma de ponerlo en acción.

UN CASQUILLO CAMBIO EL RUMBO….

 Flaminio descansaba y cuando hacía dos o tres aprontes no podía prácticamente ni caminar. Fue a comienzos de 1972, que llega a manos de Sabino Arias y el valioso aporte de Raúl Silva, un herraje especial sirvió para que Flaminio pudiera correr en forma normal y a partir del 24 de diciembre de aquel 72, el hijo de Flaminio que tenía a Postín en su línea materna, varió totalmente la historia y también su “propia historia”.

Ya estaba como se comprenderá en el 5 de la tabla y su ascenso, porque estaba sano y era un magnífico caballo, fue inmediato y vertiginoso. Flaminio comenzó a ganar y a subir de grupo y llegó a los clásicos.

COMO EL AVE FÉNIX…..

A mediados del 73, casi le gana a Rascal y poco después con Guillermo “Golo” Herrera en su silla, quien se acababa de graduar de jockey, ganó por 5 cuerpos el “Almirante Grau” sobre Cocodrilo y ya se hizo famoso.

Lo que vino después siguió siendo muy bueno, ya que escoltó a Tenaz en el clásico “La Copa” y adelantó en esa carrera nada menos que a Viareggio. Fue justamente por esa actuación que Tenaz viajó a correr el Carlos Pellegrini al lado de Santorín y que a Flaminio lo calificaron para que compita la milla y el césped, que nunca había corrido del Hipódromo de San Isidro.

 

 

EGREGIO ACTO….

Flaminio enfrentó un día antes del Pellegrini de Santorín, a una “multitud de rivales”, ya que corrieron nada menos que 27 competidores, y adelantó a 21, ya que llegó sexto, en una carrera equivalente al Joaquín de Anchorena, que se corrió incluso en récord.

Pero llegó al día siguiente el triunfo de Flor de Loto y de Santorín y nadie se acordó de Flaminio ni de su estupenda actuación.

Llegaron a Lima y Flamino corrió el 16 de diciembre los 2800 metros del “Presidente de la República” y terminó escoltando a El Visitante y poco días más tarde se oficializó el viaje a Montevideo y como no estaba Santorín, ya en USA, calificaron a El Visitante y a él.

ASÍ FUE LA GESTA……..

Cuando ganó Santorín el clásico Carlos A. Pellegrini, era noviembre de 1973, uno de los extranjeros más contentos con el tremendo triunfo peruano, porque recordemos que también había ganado Flor de Loto, era el presidente del Jockey Club de Montevideo, de apellido De Castro Perez, quien de carácter muy similar al Gral. José Rodriguez Razzeto, se había hecho muy amigo.

Fue en medio de la celebración, cuentan que fue intensa, que De Castro le ofreció a Rodriguez Razzeto, invitar a los peruanos al “José Pedro Ramirez” que se disputaba todos los 6 de enero en el Hipódromo de Maroñas porque suponía en un nuevo encuentro entre la caballada argentina y peruana, sumada a la uruguaya, que por ser de casa, adquiría verdadera importancia, es decir, un encuentro internacional de primera calidad.

La respuesta fue un sí rotundo, pero a fines de noviembre y tras la secuela que dejó el triunfo de Santorín, llegó la decisión de embarcar al pupilo de Juan Suárez a Estados Unidos a penas ganara el Gran Premio Nacional y completara su Cuádruple Corona.

Entonces cuando a mediados de diciembre llegó “de verdad” el ofrecimiento del Jockey Club de Montevideo, la figura de salir a competir había variado 90 grados, porque ya no se podía contar con Santorín y porque Tenaz, de extraordinaria actuación en aquel Carlos Pellegrini que merece se le recuerde, se había vuelto a lesionar.

Había, creemos, algo más. Los que seguían a Santorín en la generación del 73 también estaban fuera de acción. A Vadim se lo llevaban también a USA y Charmat regresó de correr la milla de Buenos Aires al lado de Flaminio, muy golpeado y además necesitando descanso, y los otros como Biógrafo por ejemplo, estaban en pleno entrenamiento para demostrar lo que podían ser en el nuevo año, y de hecho que no existía ninguna motivación de parte de sus propietarios. 

EL ROMPECABEZAS Y DEBATE…

Entonces se armó el grupo peruano a base de la campeona Flor de Loto, a la cual se sumó Annabelle, que había realizado una estupenda actuación en el Derby dicho sea de paso, para la carrera de las yeguas, y también Satanás, que se iba al Brasil a continuar su campaña, cuyos propietarios aprovechaban el viaje para correr el “Benito Villanueva” sobre 1500 metros.

Pero a ellos se les tenía que sumar los que iban a correr el clásico más importante y ellos fueron El Visitante, pupilo del Fiesta, y Flaminio.

Obviamente, las posibilidades de los dos peruanos no eran grandes, incluso se cuestionó en algunos medios el viaje porque se estimaba que todo lo ganado en noviembre, se podía perder dos meses después, pero el compromiso ya estaba dado y no había vuelta a la hoja.

COYUNTURA EXEPCIONAL……

Flaminio llegó a la arena de Maroñas y se acomodó a ella en forma impresionante. Trabajó 1300 metros a cuatro días de la carrera, al lado de Sabino Arias y esa mañana, cuando el caballo hizo 1’19” y remató en gran forma, dicen que Don Sabino pensó en que se podía dar una gran actuación, pero allí a ganar era un techo muy grande.

Pues bien, llegó el momento y Flaminio ganó. Vino de atrás, Gonzalo Rojas le ahorró todos los esfuerzos posibles en una tarde inspirada, y Tulieries, obligada a ganar porque era la campeona argentina que venía de correr en gran forma el Pellegrini, se tuvo que meter desde los últimos 1000 al grupo puntero y por llegó algo cansada a la definición y todo eso le dio la posibilidad al hijo de Flamíguero y cuando menos se pensó, el Perú estaba celebrando lo que en ese momento se había concretado en un verdadero milagro. A esto agregar que toda la potrillada uruguaya cargo 53 kilos como Clever, el crack del Hipódromo de La Plata que llegó con aires y estado físico de ganador, por 57 de Tulieries y 60 de los dos peruanos.

A POCO DE UN CAPOTE ABSOLUTO…

Dos horas después, Flor de Loto ganó el “Cuidad de Rosario”, que era el Internacional de la velocidad sobre 1100 metros, en curva y con lluvia. Annabelle llegaba tercera en la carrera de las yeguas, los 2300 metros del clásico “Ciudad de la Plata”. Siete días más tarde, Satanás ganó el Benito Villanueva. Creo que allí, se pudo comprender que no era tanto el milagro, sino una caballada nacida en el Perú que había adquirido en esos años una capacidad de competición realmente extraordinaria.

MIENTRAS MÁS AÑEJO MEJOR…..

Cuando ganó, Flaminio tenía 6 años ½ y de regreso a Lima y tras una temporada de descanso, ya en 1975, logró ser crack absoluto de Monterrico y se dio el lujo de despintar a los juveniles de aquel año y triunfo consecutivamente en el “Independencia” como en el “Jockey Club del Perú. Definitivamente, honor y gloria a un verdadero valiente.



VERDADERAS ESTRELLAS......

Resulta a 46 años de aquel día, nos imaginamos

imposible de olvidar a una serie de personajes gestores de la hazaña,  que no sólo enaltecieron la hípica peruana, sino, que le dieron un toque de sabiduría y por sobre todo, pasión: Beto Levy, propietario de Flaminio; Sabino Arias su preparador; el General Razetto, presidente del Jockey Club del Perú, sólo por mencionar a algunos nombres, que se animaron a viajar y que regresaron a Lima felices, con el inolvidable recuerdo del que fue toda una hazaña.

 

  EL PEDIGREE....


EL AUDIO HECHO VÍDEO.....