RUN AND DELIVER: UN LUJOSO DANZIG


Run and Deliver, un linajudo norteamericano hijo de Danzig y Belga (Le Fabuleux) que había corrido cuatro carreras, con dos segundos lugares en Inglaterra, y que tras ellas, fue adquirido por el haras El Centauro para defender sus colores, y traído al Perú por medio de la British Bloodstock Agency, agencia por la cual trajo un sinnúmero de yeguas y padrillos de la calidad de Datour, Stack, Festival Town, Book The Band, Riyadian, que enaltecieron e hicieron crecer la crianza nacional.

SU  FABULOSO PADRE: DANZIG

Su padre, Danzig, tuvo una historia y unos números que fueron realmente impresionantes. Este Danzig, hijo del fenómeno Nothern Dancer, como Nijinsky II y otros corredores y reproductores, y Pas de Nom, una Admiral Voyage en madre Petition.

Danzig corrió tres carreras y ganó las tres y lo llevaron al Clairborne en Kentucky, y a partir de ese momento, se convirtió en un reproductor excepcional.

Todos sus hijos fueron ganadores, entre ellos los campeones como Chief´s Crown, Daryur, aquel castaño que se ganaba la Breeder´s de la velocidad en el año 90 y que la perdió al dar un salto cuando se asustó de una sombra; Dancing Connection; Police Navy; Dancy Smartly, ganadora de la Breeder´s de las yeguas en el 91, con una suficiencia espectacular, además de otros nombres clásicos y de indudable categoría. 

COMPLICADO CARÁCTER

Este Run and Deliver, había sido maltratado en su país, por lo que tuvo un carácter muy difícil, ya que costó demasiado trabajo entrenarlo para volverlo a colocar en competencia. 

Fue puesto en manos del preparador Raúl Arriagada quien tuvo una ardua labor con el tordo. El comenzó sin querer galopar y menos, trabajar. Luego aceptó lo primero, y lo segundo se logró cuando decidieron “apretarlo”, llevándolo al partidor, porque el tordillo no salía muy ligero. Al principio se quedaba parado hasta que se comenzó a acostumbrar  y como consecuencia pudo realizar dos buenos aprontes, lo que trajo muchas esperanzas. 

Entonces, por un sector quedaban los que estaban a la expectativa de lo que podía realizar en la pista y por otro lado el sector, los que creían que el caballo iba a ser un caso perdido por su indocilidad.

FÁCIL DEBUT

Run and Deliver, tenía cuatro años cuando debutó y pudo estar en condiciones de ser inscrito en febrero de 1992, en una perdedores con los de sus edad sobre 1300 metros y en un lote muy modesto, por lo que salió en calidad de gran favorito.

Aquella tarde, no partió bien por sus indocilidades y corrió comprometido en los primeros 300 o 400 metros, hasta que su jinete, el aún aprendiz por aquella época, Juan Arriagada, lo llevó hacia afuera y el tordillo comenzó a mostrar superioridad.

Ya antes de ingresar al derecho, el tordillo del haras El Centauro había pasado al frente. En el derecho siguió parejo y con buen final y lógicamente se separó de sus rivales, ganando lejos  y por más de 11 largos a Benjamín, aunque aún inseguro, ya que no hizo fácilmente el cambio de mano, llegando bastante abierto a la meta.

Si bien es cierto, demostró indocilidades al partir, tenía que ir mejorando conforme transcurría su entrenamiento y su adaptación a las dos curvas. En suma, Run and Deliver hizo lo que tenía que hacer.

Sobre el mismo mes, Run and Deliver fue inscrito en ganadores de 1 sobre la milla. El lote de alguna manera era diferente, ya que enfrentaba a Saint Martin, era un caballo claramente superior a Benjamín o Big Sargon, que fueron los que lo escoltaron en su carrera de debut.

Quedaba la esperanza que en la milla, el tordillo podía actuar con mucha más libertad que en su carrera de estreno y en una distancia que se le iba a hacer más cómoda, de acuerdo a sus características. 

En efecto, esto se produjo, pero además, se vio un tordillo muchísimo más suelto y con muchas ganas de correr, a tal punto que marcó 0’59”4/5 en los primeros 1000 metros, con un final de 1’38”2/5, cruzando el espejo con un poco más de 12 cuerpos a su favor sobre Saint Martin, siempre con la monta de Juan Arriagada.

Run and Deliver, había realizado una estupenda actuación y traía esperanzas de que carrera en carrera, aumentaría su producción porque se mostró manso y no sufrir con los esfuerzos. 

EL CAMPO CLÁSICO

El Danzig se mantenía invicto y el campo lo esperaba. Por ello, el enorme interés por apreciar hasta donde podían llegar los progresos del tordo. Entonces tenía que pasar su primera prueba de fuego  y su stud encontró un clásico hecho para él, a mediados de marzo de 1992. Era la milla del “Almirante Petit Thouars”, que ya no era una ganadores de dos, sino una carrera, donde iba a alternar a lado de animales de buen nivel como Palmar, Choldo y Chuncho Macho.

Y Run and Deliver daba el salto, ya que las cosas se facilitaron cuando tomó la punta rápidamente, y manejó las acciones con comodidad, no cayendo en el juego de Choldo quien trató de quitarle el comando, y que tuvo que conformarse con seguirlo a 2 cuerpos. Entonces el nieto de Le Fabuleux,  fue graduado a punto por Juan Arriagada y pudo marcar un de punta a punta inapelable, cruzando el espejo con 3 cuerpos de ventaja sobre Palmar, con Choldo en el tercer lugar a nueve cuerpos, y con Trainer y Chuncho macho completando el marcador.

Fue un gran triunfo, y si bien es cierto que todos sus rivales le daban peso, tuvo calidad para imponerse sobre un lote que no eran perdedores, ni ganadores de una,  y pasaba de un “plumazo” a convertirse en el mejor millero de aquel entonces. 

EL CAMBIO A LOS 2100 METROS

Con este triunfo, Run and Deliver quedó prácticamente listo para subir  a  los 2100 metros del “Ernesto Ayulo Pardo” (G.I) de inicios de abril y tentar el título de las pistas. Pero para ello tenía que superar varios escollos, primero las dos curvas en unos 2100 de peso por edad, porque iría con 59 kilos, y en el cual tenía que enfrentar a caballos que lo iban a apremiar desde la partida y que serían perfectos examinadores, entre ellos,  Forte, Miríametro, Colesterol, Dawn Goddes y Calasho,  que eran animales muy capaces. Ellos eran el reto que tenía que superar el linajudo tordillo de El Centauro.

Y la carrera fue muy complicada para él, porque el hijo de Danzig no resistía que lo castigaran y venía con una velocidad del millero, es decir, salió muy fuerte para una carrera de 2100 metros, con un puntero obligado como Miriámetro que venía de correr la milla, por lo que tenía que ser el ligero obligado, al cual hubiese sido mucho mejor seguirlo a un par de cuerpos, porque su peligrosidad no era tan importante, y así evitarse gran parte de los problemas iniciales que tuvo. Pero que era en esos momentos muy difícil de controlar. 

Como lo comentábamos líneas arriba, Run and Deliver corría abierto porque no hacía el cambio de mano cuando ingresaba a las dos curvas. Esto trajo consigo que en los 700 finales, Run and Deliver comenzó a quedarse y simplemente fue perdiendo fuerza y se fue parando.

Por eso fue, cuando el tordillo se paró, todo el lote, o los que podían a esas alturas, como Colesterol que ya había comenzado a mejorar en los 800 y quien lo pasó de largo por dentro, quedando el tordillo nuevamente al lado de Miriámetro y teniendo a Dawn Goddes muy cerca.

A esas alturas, cuando Colesterol ya desembocaba adelante y ya nadie daba “un medio” por Run and Deliver, en los últimos 300, alertado otra vez por el tropel de sus rivales y por los gritos del público, se acordó que tenía que correr y volvió a tomar fuerza, llegando a la meta con 1 cuerpo y medio de ventaja sobre Colesterol.

Fue evidente que el tordillo debió ganar por varios cuerpos y que era sin duda, un caballo muy corredor. Pero que también genioso, muy difícil de conducir, que le estaba “tomando la mano” a su jinete Juan Arriagada.

EL JOSE RODRIGUEZ RAZZETO

Lamentablemente las indocilidades del hijo de Danzig, muy lejos de desaparecer, siguieron aflorando. En mayo lo anotaron en los 2200 metros del clásico “José Rodriguez Razzeto”, volviendo a enfrentar a Palmar, Colesterol y Botijón.

Este clásico tuvo una inicial fatal sorpresa, cuando al dar el primer salto, Colesterol hocicó haciendo rodar a su jinete, quedando Botijón en la punta y Run and Deliver a su costado, cosa que pudo revertir cuando en los primeros 1000, pudo dominar, pero produjo que el tordillo ingresara agotado en el momento de la definición.

Fue entonces, cuando Palmar se le fue acercando y por momentos comenzó a angustiarlo, en medio de unos últimos 600 metros muy lentos, pero en la cual Juan Arriagada lo hizo reaccionar y cruzar el disco con más de 2 cuerpos a su favor sobre Palmar y Botijón llegando fuera de poste.
Nuevamente Ruan and Deliver no pudo lucirse y tampoco superaba sus problemas, porque tenía poco manejo y era visible que no se entregaba a plenitud.

Ya en ese entonces, por sus indocilidades tenía un entrenamiento limitado, cosa que lógicamente  le repercutía en las carreras de aliento. 

SUS DOS ÚLTIMAS SALIDAS

Ya para ese entonces, la figura de El Duce, que estaba nuevamente en acción después de su periplo por los Estados Unidos, era la nueva atracción de la temporada.

El hijo de Niobrara con sus 7 años a cuestas, había reaparecido exitosamente en los 2000 del “Sociedad Nacional de Pesquería” derrotando a Colesterol. Ya se avecinaba una nueva versión del clásico “La Copa”, y sus exigentes 2300 metros, y con él, su primer enfrentamiento con El Duce, la corredora Femme Fatal, Anar Khan y nuevamente Colesterol. Esta prueba le significó al el pupilo del Centauro, una carrera por demás difícil  y lo más que hizo fue colocarse en el segundo lugar en la curva, al lado de Femme Fatal, pero después mostró nuevamente su genio y comenzó a abrirse dejando de luchar, llegando cuarto a unos 15 cuerpos del ganador Colesterol que sorprendía a más de uno al derrotar al campeón del Myrna.

El hijo de Danzig perdía el invicto y ya se convertía en un verdadero dolor de cabeza para sus allegados.
Pero el alto comando de su stud, decidieron darle una nueva oportunidad en los 2400 del clásico “Independencia”, porque tenía todo el derecho de rehabilitarse. Nuevamente El Duce y Colestrol eran las principales figuras, pero se unían con ellos el juvenil Ritmo Criollo, ya hecho más a la distancia después de su actuación en el Derby Nacional que ganara Stash y los otros dos mayores eran Fulton Street y Fahed.

La carrera le significó una lucha  por la punta con Ritmo Criollo desde los primeros metros, que lo terminaron de mermar, pero lejos de esto, volvía a mostrar sus amaños al abrirse nuevamente, llegando en un oscuro quinto lugar a 17 cuerpos de El Duce, que se rehabilitaba y se despedía exitosamente de las pistas.

Esta fue su última carrera, ya que sus allegados en una difícil pero acertada decisión, lo retiraron de las pistas para iniciarse como reproductor de lujo en el Haras El Centauro de Cieneguilla y en su filial en Chile, el haras Chevalex.

Con muy pocas oportunidades, en el Perú produjo a Matute, ganador clásico de grupo y como abuelo materno a Amazónica, potranca campeona a los 2 años.  
   
CONSIDERACIONES

¿Cómo podemos colocar a Run and Deliver?, definitivamente como un caballo corredor y de calidad, pero que tuvo genio muy difícil, siendo este su principal escollo para no haber llegado al sitial en el que mereció estar.

Siempre corrió limitado, por lo difícil que era para trabajar,cosa que le repercutía en demasía en las dos curvas. Un lujoso hijo de Danzig fruto del esfuerzo del turfman Andrés Betzola, titular del Haras El Centauro, en tener este tipo de descendientes a nuestro país, que merece definitivamente, el recuerdo en la historia.