JACINTO GÓMEZ: UNA PROMESA QUE SE NOS FUE.


Hace aproximadamente 49 años murió Jacinto Gómez, un viernes 5 de mayo de 1967. ¿Quién fue Jacinto Gómez? Puede ser una pregunta que se hagan algunos jóvenes y muchos otros hípicos que llegaron a la hípica después de esos últimos años de los sesentas.


Pues bien, le diremos que fue el hermano menor de Óscar Gómez, hijo de don Teófilo Gómez, y tío de nuestro maestro de la fusta,  Jacinto Rafael Herrera (el nombre fue en memoria del desaparecido jinete), Edward, Julio Guillermo, Carlos Javier, porque ellos son Herrera Gómez.

Pero aparte de este dato genealógico, lo importante es recordar al Jacinto Gómez, destacado jinete, que encontró la muerte justo cuando estaba llegando a su plenitud, porque comenzó muy joven y casi por casualidad, y ya en sus primeros meses del 67, se codeaba con Pablo Alquinta, con Antón Vásquez, con Arturo Morales o con Antonio Aburto, jinetes que ya era totalmente consagrados.

HUELGA DE JINETES Y LA CASUALIDAD


Un sábado 7 de noviembre de 1964, era aún aspirante a aprendiz, al cual muchos conocían porque prácticamente siendo un “bebe”, trabajaba y galopaba caballos con toda normalidad.


Aquel sábado hubo una huelga de jinetes y de paso un dato importante, esta huelga marcó el alejamiento definitivo del Perú del chileno Luis Alberto Díaz y la dirigencia del Jockey Club del Perú buscó a jinetes suspendidos para cumplir con dicha programación.


Pero en la última carrera estaba inscrito Umbeny, un hijo de Iceny del poderoso stud San Esteban, con peso de 48 kilos y no tenía jinete.

El recordado preparador Carlos Pianezzi pensó en la posibilidad de Jacinto y tras las consultas pertinentes, se aprobó que Jacinto saliera a correr la primera carrera de su vida. Total, como dicen los entendidos de aquella época, todos lo conocían y había absoluta seguridad que lo iba a ser bien.

Y Jacinto, contra todo pronóstico, ganó con Umbeny, superando por menos de un cuerpo a Tamayo que llevó la monta de Arturo Morales, mientras que Tirón con Pablo Alquinta llegaba tercero. Y es que a partir de ese momento, nacía un nuevo gran jinete.


Jacinto terminó el año ganándose tres carreras más, con Pakatán, Pedal y Tessa, sobre un total de 20 presentaciones y las siguientes temporadas lo ubicaron de la siguiente forma: Noveno en las estadísticas de 1965, con 41 carreras ganadas, y décimo en el 66 con 35 y un clásico.



Pero aún jovencito que tenía apenas 17 años, cuando llegó la temporada 1967, que lo comenzó a consagrar. Y fue una hija de Tufthunter del stud Anónimo de Felipe Rospigliosi, llamada Tunja, la que lo llevó a los primeros planos y lo metió de lleno al grupo escogido de los mejores jinetes de ese momento, que conformaban nada menos que Pablo Alquinta, Antón Vásquez, Tulo Morales, Antonio Aburto, Juan Castellanos, Ricardo Cárdenas, su hermano Oscar Gómez en su mejor temporada, ya que terminaría líder en diciembre de aquel año, José Valdivia, Jaime Garrido, Jorge Guajardo, Carlos Farmer, estos últimos ya corriendo poco, etc.


No era fácil, como se comprenderá, sobresalir y a ellos se le sumaba un tremendo jinete como lo fue Sergio Vera, quien acababa de llegar para correrle al Barlovento.


Pero Jacinto comenzó brillantemente, tal fue así, que  corriendo apenas los primeros cuatro meses, había completado 27 carreras y marchaba entre los primeros de la estadística. Ya había ganado 4 clásicos, con Tula en el “Valparaíso Sporting Club”; con Tarareadora en el “Jockey Club de Panamá”, un “Friné”  y un espectacular clásico Baldomero Aspíllaga dirigiendo precisamente a Tunja, la cual superó en emotivo final a Daubigny, Figurín y Virchow entre otros.


DEL ÉXITO A LA GLORIA

Ese fue su cuarto clásico, y según la prensa especializada del momento, el mejor, y lo logró un mes antes que en una cualquiera mañana de aprontes, rodó con la potranca Bimini, una yegua que era tuerta de un ojo izquierdo y muy mañosa que estaba saliendo del partidor.


Jacinto había salido desestribado de un pie, y fue haciendo esfuerzos por estribar. Bimini se fue cargando hacia la baranda a la altura de los 1100 metros chocando con ella haciéndole perder el control al querido joven jinete, que cayó de cabeza, golpeándose fuertemente a tal extremo, que según dicen las crónicas de la época, llegó a partírsele el casco.


La conmoción fue total. Todos los presentes en el
accidente corrieron a atenderlo. Jacinto se encontraba inconsciente, llevándolo al tópico y casi de inmediato fue derivado a la antigua Clínica Delgado donde lamentablemente, ya había quedado cadáver.


Un pequeño pero sentido homenaje, aun jinete talentoso que se fue muy joven y que el destino fue un auténtico protagonista, en privarnos de un talento que se encontraba en el mejor de sus momentos, de eso estamos seguros y  sin temor a equivocarnos, a pesar de contar con apenas 17 años.




Gloria a Jacinto Gómez por siempre !!.





EL BALDOMERO ASPÍLLAGA DE 1967, SU ÚLTIMA OBRA MAESTRA EN VÍDEO: