WESTBURY: FUE UN AUTÉNTICO BI CAMPEÓN INTERNACIONAL


Uno de los caballos que pudo estar a la altura de ejemplares de la calidad de Misilero o El Duce, por citar algunos nombres de los grandes caballos que pasaron por Monterrico, fue Westbury, cuya salud fue un impedimento grande para ubicarlo en un sitio que verdaderamente mereció, ya que era un caballo que padecía con el físico debido a que no comía bien, pero que se mostró a lo largo de su campaña como gran corredor y complicado para cualquier rival que lo llevaron a conseguir, dos grandes victorias internacionales.

Y este Westbury, que vino importado en el vientre de su madre  Alpine Great desde Inglaterra,   por el haras La Estancia, e hijo del inglés Cawston’s Clown, ganador del Coventry Stakes (G.II) corrido en el mítico hipódromo de Royal Ascot e hijo del formidable Comedy Star .

Ya en el hipódromo fue reservado para defender los colores rojo y negro a rombos del mismo haras La Estancia de propiedad de Ernesto Arrarte y de Carlos Ferreyros.
Y desde sus inicios, Westbury en los ensayos se mostraba como gran ligero, trabajando de manera llamativa, ante la mirada sapiente de su preparador Sabino Arias que sabía que tenía al frente  un caballo de suma calidad

AUSPICIOSO DEBUT

Westbury estuvo en condiciones de debutar en setiembre de 1987, cuando aún tenía dos años y no tuvo problemas para ganarle por cuatro cuerpos a Mío Sólo, Esta Escrito, Questo y más, en 1’00” clavado para el kilómetro, con la monta de Víctor Hugo Bardales. 

Y antes de finalizar el año, salió inscrito en su segunda condicional, ya sobre 1400 metros, que serviría de antesala de las “Copas de Oro”. Westbury supero en la curva a Grand Chinois, dando la impresión que no perdía, pero en los finales apareció Don Cécil con fuerza para ganarlo por medio cuerpo en 1’27”2/5, con el tordillo El Duce, aún bisoño, en el tercer lugar.

Westbury no pudo estar presente por sus problemas físicos, en las Copas de Oro que ganara brillantemente Bloomingdales sobre el líder indiscutido de la generación, en ese momento, como lo fue Destinado, y recién estuvo en condiciones de reaparecer en febrero de 1988, en una condicional sobre 1500 metros, enfrentando a Grand Geste que justamente venía de escoltar a Destinado en una condicional de fines de enero, Regional y Río Reque. 

Westbury fue el claro favorito, pero al momento de la verdad, Grand Geste reafirmaba su gran momento y lo derrotaba claramente por más de 3 largos, llegando tercero alejado de ellos, Río Reque.

REVELACIÓN EN EL CÉSPED Y LAS CORONAS

El Cawston’s Clown, definitivamente había sentido la reaparición y más aún en una pista pesada como la de arena, en la cual sacaba a relucir sus problemas físicos.

Es por ello que vino una nueva para con la intención de que pueda ganar kilos, mientras el alto comando de La Estancia dejaba pasar las primeras coronas de la generación en las cuales Destinado ratificaba ser el líder absoluto de la generación.

La nueva reaparición del negro se dio en mayo,  en una nueva condicional sobre 1900 metros, siendo su primera incursión en la pista de césped. Y la verdad que las corrientes de sangre del zaíno no fallaron, porque  Westbury con la conducción de Bardales,  fue toda una revelación y derrotó por más de 6 cuerpos a Sabatini en 1’58”2/5. 

Nuevamente había recuperado su estado y un mes más tarde Westbury daba la primera clarinada de calidad, cuando llegó tercero en ese memorable Derby Nacional que terminó por consagrar a un extraordinario tordillo como lo fue El Duce quien derrotaba a otro grande como Destinado.

Esa carrera despertó lógicas expectativas pero el negro no pudo seguir igual. A pesar de que llegó como gran candidato en los 2800 metros del césped del Gran Premio Nacional, solo pudo obtener el cuarto lugar, aunque lejos, tras El Duce, Screen Hawk y Sismólogo, y carrera en la cual se ratificaba las extraordinarias condiciones corredoras del hijo de Niobrara.

Y tras un nuevo descanso, en noviembre,  Westbury reaparecía en una condicional sobre la grama, enfrentando a Rocio´s Tom y Boucher, como principales rivales. 

Montado por Víctor Bardales, se dio el lujo de superar contratiempos en la partida y asomarse en la punta poco antes de ingresar al derecho, para ganar al galope a Rocio´s Tom, a quien le sacaba más de 5 cuerpos al cruzar el espejo, en 1’50”3/5 para los 1800 metros.

Pero la regularidad lo siguió acompañando, ya que a finales de año siendo el claro favorito de la competencia, realizaba  una pésima carrera,al llegar en el último lugar en los 2000 sobre el césped del “Clausura” que ganaría inobjetablemente una especialista de la pista como lo fue Copla.  

REGULAR AÑO 1989

Westbury había demostrado ser un caballo de calidad, pero con muchos altibajos por sus problemas físicos, ya comentados. Pero sus allegados lo supieron esperar. 1989 fue un año con muchos altibajos, pero como lo mencionamos líneas arriba, como un caballo muy corredor que le podía hacer la “vida imposible” hasta al más “pintado”.

Westbury reaparecía en marzo con la nueva monta de Jacinto Rafael Herrera, y fue derrotado por Ie Ie en los 2100 metros del “Aniversario del Jockey Club del Perú”, en una carrera que dominó a la perfección, pero cuando mantenía claras ventajas en el derecho, sintió el esfuerzo de la reaparición, cayendo batido en los tramos decisivos por la hija de Svend. 

SU PRIMER GRUPO I

A finales del mismo mes, se presentó como claro favorito en los 2000 metros del “Enrique Ayulo Pardo” (G.I), repitiendo la monta de Jacinto, teniendo como principales enemigos a Silent Secret y Soviético, a quienes ya había adelantado en el “Aniversario del Jockey Club”. 

El negro de La Encantada, se limitó a correr en el tercer lugar en la mayor parte del recorrido, avanzó en la recta de subida para enfrentar en el derecho al puntero Genio, dominándolo con facilidad y ganar la competencia por más de 4 cuerpos, dejando en el segundo lugar a Taylor, y con Genio Tercero. Steffano y Silent Secret completaban el marcador.

Fue un triunfo esperanzador, ya que saltaba nuevamente de manera inobjetable, a la primera fila de la caballada de Monterrico y un candidato de fuerza para las competencias clásicas que venían. 

En abril, no tuvo problemas para conquistar su segundo clásico, al enfrentar casi al mismo lote del Enrique Ayulo en los 2000 metros del "Alfredo Benavides", cuando derrotó a Genio, a quien siguió desde la partida y en la recta final, apenas le pidió riendas Jacinto Herrera, lo superó sin problemas por un poco más de 3 cuerpos.  

Westbury se había ganado el derecho de reclamar el cetro de las pistas, pero para esto tenía que vencer a Misilero, el crack de Monterrico que lo estaba ganando todo, y se encontraba por terminar su campaña en las pistas. (El Duce, cumpliendo gran campaña fuera del país, en su periplo de gran trotamundos) . 

Entonces, llegó la ocasión del  los 2300 metros del tradicional clásico “La Copa”, en la que fue el primer enfrentamiento entre el pupilo de Sabino Arias y el campeón del Miami. 

A Westbury llegaba por primera vez a montarlo Luis Gonzales, ya que Jacinto Herrera, se encontraba en la silla de Misilero. Misilero dominó la carrera en los últimos 1000, y si bien es cierto, Westbury se puso a su lado entrando a la recta final como guapo que era, bastó que Jacinto Herrera moviera los brazos del Surrender At Sea para que nuevamente se separara en los finales, cruzando la meta con más de cinco cuerpos a su favor sobre el  Cawston’s Clown que caía derrotado ante la calidad del crack. Tercero llegaba Silent Secret delante de Ie Ie.

Y cuando ya se pensaba que estaba para seguir adelante, falló totalmente en los 2400 metros del “Independencia”  que ganara Screen Hawk. Y tras un dramático final en el “Miguel Checa Eguiguren” sobre el césped, en el cual perdió sólo por cabeza de El Ninja, fue que logró un estupendo cuarto lugar, en el internacional “Jockey Club del Perú”, que ratificó a Misilero, como el mejor, derrotando a That Police, con El Duce en el tercer lugar. 
Luego llegó un nuevo descanso para recuperarlo físicamente y Alfonso Arias, asumía la preparación del pupilo de La Estancia.

LA ESPERA TRAJO SUS FRUTOS

Su retorno fue oscuro en febrero de 1990, cuando lo intentaron clasificar al Latinoamericano, en la carrera que marcó la clasificación de Destinado y El Duce, pero su siguiente no, ya que montado nuevamente por Bardales, terminó abrumando a Majestuoso y a Póker de Rosas, ganándolos por 20 cuerpos y en 2’4” de los 2100 de un nuevo Ernesto Ayulo Pardo (G.I).

Entonces, volvía a florecer las esperanzas, como fácilmente se comprenderá. Se avecinaba los 2200 metros del clásico “Augusto Maggiolo Cavenecia” y con él, un enfrentamiento por el título de las pistas con El Duce, que reaparecía después de llegar en el segundo lugar en el Latinoamericano de Chile, que ganara Edipo Rey.

Y juntos con ellos, el siempre parejo Machahuay, que se encontraba también en un gran nivel, listo para lograr cualquier partido favorable. Limeño Soy, Boussac y Andarín completaban la lista.
Y la paciente espera de los allegados del nieto de Comedy Star, dio sus frutos.  Westbury montado por Víctor Bardales, tomó la punta con El Duce en su persecución. Al comienzo algo ligero y luego sosegado, ya que cuando pasaron a la meta por primera vez, todo era muy cómodo y recién en los últimos 900 metros Yuri Yaranga, jinete de El Duce, salió del letargo y se animó a correr al tordo.

El Duce se fue sobre Westbury y ambos se separaron del resto, pero adelante ya estaba consolidado y agrandado un caballo toda plenitud como era el pupilo de La Estancia que a partir de ese momento lo fue controlando metro a metro y terminó por vencerlo.


Debido a ello, es que el final de Westbury fue impactante y demoledor para El Duce, ya que recorrió los últimos 600 en 37”1/5 y completó los 2’18”2/5 en una pista pesada.
Westbury había corrido excelentemente, no solamente a la altura de su carrera anterior, sino, superándola y con el cetro de las pistas bien ganado.

Pero en Mayo, la revancha no tardó en llegar. Y la excusa perfecta fueron los 2000 metros del “José Rodriguez Razetto”, en la cual El Duce fue en pareja con El Gurú.

La carrera marcó una dura contienda para Westbury, protagonizando unos 600 metros de ensueño, en las que tuvo que soportar la carga del corajudo tordillo del Myrna en la recta final, en la cual se defendió del ataque de El Duce, en el preciso instante que Yaranga decide jugárselas por las tablas y frente a la popular ya estaba a menos de 1 cuerpo del conducido por Bardales. 

Sin embargo, Westbury estorbó visiblemente a  el tordo, obligando a parar a Yaranga quedando a 2 cuerpos y partir de ese momento saca la garra que todos le conocimos y comenzó a descontarle terreno hasta darle alcance y derrotarlo por mínima. Westbury caía con todos los honores,  a pesar de sufrir algunas mañas de El Gurú en gran parte del recorrido.

Entonces, la imagen de Westbury seguía intacta y con toda la expectativa de un caballo que crecía día a día. Y lo que siguió fue su consolidación.

ANTES QUE EL NINJA

En junio, y nuevamente los 1900 metros sobre el césped del clásico “Eduardo Villarán Aizcorbe” sobre el césped, daba la impresión que su retorno a la grama, no iba a ser fácil, ya que enfrentaría nuevamente a El Ninja, indudable dominador de esa distancia y de esa pista, que ya sabía lo que era vencerlo, cuando le ganó estrechamente en el “Miguel Checa” de 1989.

Y aquella tarde, montado por primera vez por Edwin Talaverano, tomó el comando antes del codo final, seguido por El Ninja que se aprestaba para dar inicio a su atropellada. Los dos caballos corrieron fuerte, pero a 150, la presión de El Ninja disminuyó, mientras que Westbury siguió parejo y muy bien, consiguiendo con ello, una diferencia de 6 cuerpos y medio que fue rotunda.

Westbury ya estaba con una tremenda solidez que ya le permitía ser un competidor de lujo para los clásicos que se venían. 

Y en agosto, se vino la revancha en una nueva versión del “Miguel Checa Eguguren”, tal como lo hicieron en el 89, protagonizando un final de infarto en todo el derecho con un Westbury que había dominado a la puntera Festival, momentos que aparecía como un fantasma El Ninja, que en dos saltos, no solo alcanzó sino que comenzó a pasar.

Pero Westbury tenía “patas” y aire y comenzó a luchar, pero El Ninja dio batalla. Y se apreció un excelente final entre dos caballos corredores y un Edwin Talaverano en la silla del negro, pegando rítmicamente  y armando a su caballo, que hizo posible la reacción del hijo de Cawston’s Clown, pudiera sacarle una cabeza de ventaja al cruzar el espejo.

En setiembre y nuevamente montado por Talaverano, llegó como gran favorito en los 2000 metros sobre el césped del “Congreso Nacional” (G.II), en las que tuvo que enfrentar a un lote compuesto por Limeño Soy y El Gurú a quienes simplemente apabulló, quedando a la expectativa de las cuatro pruebas internacionales que organizaba el Jockey Club del Perú, en el mes de octubre.

BI CAMPEÓN INTERNACIONAL


El domingo 21 de octubre, salió a correr, la que sería su prueba de fuego. Los 2000 metros del clásico “Santorín” (G.I) sobre la grama, que formaba parte del meeting internacional que organizaban los directivos del Jockey Club del Perú. Ya el viernes, el peruano Quinké de Rosas había ganado los 1000 metros del clásico “América” sobre Mercenario y el sábado, el chileno Tweed, ganaba como campeón la milla del OSAF.

Westbury, Firme , Lordonio y El Ninja, formaban el trío importante de la caballada peruana. Firme, un hijo de Forever Sparkle del Rancho Fátima, era el líder juvenil del césped, que aún no había cotejado con Westbury, pero que había lucido grandes condiciones en la pista y en la distancia. Gran pastero y venia de obtener una victoria apabullante sobre los mayores, pero dando peso. Lordonio era el segundo valor juvenil que había lucido una buena campaña.

La delegación extranjera estaba compuesta por el argentino Tenebrante que tenía un quinto lugar en el “Nacional” de 1989 y un séptimo lugar en el Carlos Pellegrini. Y los chilenos Pehuen del stud Cinco Estrellas, los mismos colores del campeón Dorticós, campeón de la milla en chile y que un día antes había llegado quinto en el OSAF que ganó el chileno Tweed y Platiní, este último, ya mayor pero noble y rendidor en el pasto. Completaba la delegación extranjera, el americano Jack Of Club.

Y Westbury solo ratificó su gran momento, y se llevó la carrera de punta a punta y en récord para la distancia (2’01”3/5), soportando al inicio el asedio del chileno Pehuen,  y después de Firme, al que al final pudo sacarle más de dos cuerpos al cruzar el disco. Tercero Lordonio, delante de Rocio´s Tom, Forte. Más atrás El Ninja, el chileno Pehuen, El curcio, el norteamericano Jack of Club, el argentino Tenebrante, el chileno Platini, Pródigo, José, El Gurú y fuera de poste Limeño Soy.
  
Había sido una brillante actuación del pupilo de La Estancia, que había alcanzado su plenitud y con un estupendo triunfo internacional de por medio, quedando como gran candidato para tratar de conseguir su consagración definitiva en el Gran Premio Internacional Carlos Pellegrini de diciembre en Argentina.

FALLIDO PELLEGRINI Y CLÁSICO EN LA PLATA

Westbury había llegado con muchas posibilidades de poderse llevar el triunfo, a tal punto que el argentino y gran jinete Jorge Valdivieso, había preferido su monta. Lamentablemente Westbury, dos días antes de la carrera, sufrió un fuerte cólico que lo postergó de la magna prueba, que tuvo como protagonistas a Algenib, que tuvo que ganar en récord para poder derrotar al peruano El Duce, en una extraordinaria carrera.

Westbury pudo salir de este cuadro. Y a finales del mes de enero, ya de 1991, fue por su revancha en los 2200 metros del clásico “Comparación” (G.III) corrido en la arena del hipódromo de La Plata, y derrotó por más de 6 cuerpos al crédito local Arrayan, con la monta de Jacinto Rafael Herrera y la preparación del argentino Juan Etchechoury. 

Y cuando pensaban correrlo el “República de Argentina” (G.I) en Palermo, el caballo se lesionó, dando por finalizada su campaña.

Nuevamente en el Perú, Westbury fue un destacado reproductoren el haras El Embrujo, produciendo hijos de calidad como Raghia, coronada y estupenda ganadora clásica; West Vally, triple coronada en Arequipa en 1996 y ganadora del Jockey Club de Provincias, Jorge Stewart Bedoya; el siempre parejo Westingler; El Poeta; Negro entre otros.

CONSIDERACIONES

¿Cómo ubicar a Westbury? Definitivamente como un estupendo corredor y crack. Le faltó salud para consolidarse por las deficiencias físicas que presentaba, al no poder llegar a un estado físico ideal, pero que estuvo a la altura de los grandes de aquellas estupendas generaciones de 1987,88 y 89 a los cuales, supo ganarles y darse el lujo, ya consolidado en 1990, de obtener dos logros internacionales que quedaran en la lista, de la rica historia de nuestro turf.