EL FENÓMENO RÍO PALLANGA


Cuentan las crónicas de la época, que era un poco raro cuando llegar a las ventas de octubre de 1954 (que citaremos con más detalle cuando toquemos el famoso Derby de los Postines), cuando ya los hijos de Postín del haras Chillón era no sólo realidad, sino que ya eran los mejores, Río Pallanga, que era el hermano materno de Chatelain, no tuviera la misma acogida que Patán o que otros hermanos suyos.

Río Pallanga, fue adquirido por el stud “Antonio Chopitea” en 195 mil soles, pero patán costó 310 mil soles y los otros estuvieron por la cantidad de aquel castaño.

La verdad se supo después, Río Pallanga tenía una corva fea que había que curarla y que significaba desde ya, una incógnita o una merma para su futuro.

Así comenzó la historia especial y anecdótica de un caballo que llegó al calor de la afición peruana y de por supuesto, hizo hípicos a montones allá por el 55.

Este Río Pallanga, nunca tuvo problemas en su corva. Y estuvo listo para correr los 1000 del primer clásico para los juveniles, que era el “Estreno”. Largó mal y quedó último. Y en San Felipe los 1000 metros eran con codo. Marchessini apuró al castaño que alistó Alejandro 

Hernández y Río Pallanga pasó como una luz a la punta y antes de entrar al derecho ya estaba haciendo galope largo.

Por eso fue que Río Pallanga impactó tanto. Y fue a partir de ese momento que se llenó de fama.

Poco después, ese Patán de los 310 mil soles, fue anotado en los 1500 del “José Olaya” y Antón Vásquez, que sabía explotar las debilidades de sus rivales, lo sacó adelante y se le escapó a Río Pallanga, que le costó mucho acercarse a su rival, pero lo logró derrotar.

Pero Río Pallanga, además de ser bueno, tenía clase y cuando logró acercarse al hermano de Pendenciero, lo pasó de largo en la “Polla de Potrillos”. Y a partir de ese momento fue el invencible de la generación.

Pero aún le faltaba una prueba más. Y tras esta “Polla de Potrillos” que fue un juego para el hijo de La Chateauroux, llegó Polly y los 2000 del “Ortiz de Zevallos”.

EL RICARDO ORTIZ DE ZEVALLOS

Polly, la hermana de Pirulín no era broma. Le había ganado la Polla en 1’48”1/5 y acababa de pasearse con sus rivales en el “Cotejo”, con 2’00”1/5 y registro. Y esta Polly era muy ligera. Y el que tenía que seguirla no era otro que Río Pallanga.

Las crónicas cuentan que fue la primera vez que se pudo ver presionado al máximo a Río Pllanga. Y hasta impotente porque Polly era campeona y muy difícil de vencer en esas circunstancias. Pero Río Pallanga siguió y luchó, terminando quebrándola.


EL DERBY DE LOS POSTINES

Y la historia de esta histórica Cinta Azul fue un punto aparte. Manuel Checa Solari, el inolvidable martillero de caballos de carrera, subastó el 11 de octubre de 1954, en el ring de ventas que prácticamente colindaba con el hipódromo de San Felipe, a los siguientes hijos de Postín en medio de una esperada fecha que salían los productos del haras Chillón:

Eran Pavelo (Postín en Pavada); Parlatina (Postín y Parlanchina); Patán (Postín y Atrevida); Polly (Postín y Kitty); Pomelo (Postín en Compostela); Palatino, que después sería nada menos que Río Pallanga; Pogosse (Postín y Vía en Rose); Peel (Postín y Charra); Petite que después fue Honey Chald; Postor (Postín y Miss Lecha) y Plumal (Postín y Plumilla).

Los resultados de estos once productos fueron trascendentales desde que comenzaron a correr.  A lo citado a lo largo de toda la campaña de Río Pallanga hasta esta cita, Polly había ganado el “Iniciación”. Y así fueron debutando los restantes hasta que fueron dando resultados realmente extraordinarios.

En la Polla de Potrancas estuvieron 4 Postines y entre ellas Polly que ganó al galope, Parlatina que era la hermana de Pertinaz y de Parlona, Y Pogosse, llegaron, primera, segunda y tercera. Y Honey Child lo hizo en el quinto lugar. Solamente Pachuca se interpuso en el cuarto puesto entre ellas.


En la Polla de Potrillos, como citamos líneas arriba, Río Pallanga y Patán, que fueron los únicos Postines que corrieron, llegaron primero y segundo.

En el Cotejo de Potrancas sucedió exactamente lo mismo que en la Polla, o sea Polly, Parlatina y Pogosse en los tres primeros puestos y Pachuca delante de Honey Child.

En el Ortiz de Zevallos, que es bueno acordarnos que en esa época la podían correr las potrancas, los cuatro primeros puestos fueron hijos de Postín, entre los cinco que tomaron parte. Río Pallanga, Pamelo, Polly y Patán.

Solamente Yunque, un hijo de Yo Yo los acompañó y cerró el lote.

Con esos espectaculares resultados se llegó al domingo 13 de noviembre de 1955, y un día antes, se corría el clásico de los Criadores, llamado “Derby Chico” y Parlatina y Pogosse, las dos únicas Postines de la partida, llegaron primera y segunda.

Los nombres de Pomelo, Pavelo y Peel se fueron agregando conforme pasaba la temporada. Pamelo no corrió la Polla, pero antes del Ortiz de Zevallos ya había ganado el “Jorge Chávez” y por eso estuvo en la partida. 

Pavelo había debutado ganando en menos de 1’18” para los 1300, pero tuvieron que curarlo y reapareció 15 días antes del Derby, y derrotó a Excelance en los 2200 del “Jockey Club de Arequipa”, y de allí fue al Derby. Peel, el menos precoz de todos, había ganado su segunda carrera el 26 de octubre, y le 6 de noviembre lo anotaron en un hándicap de 1900, y también lo ganó. Y de allí fue a la gran carrera.

En los programas apareció Excelence, escoltador de Pavelo como ya hemos visto pero tuvo que ser retirado a mediados de semana y quedaron los siguientes:

Peel, con Augusto Soto; Patán con Antonio Vásquez; Polly con Carlos Farmer; Río Pallanga con Antonio Marchessini; Pomelo con Alfonso Carbonell y Pavelo con Manuel Torres.

Río Pallanga llegó como el claro favorito, y al final persiguió desde la partida a Polly y la sometió prácticamente cuando entraron al derecho y llegó a la meta con cerca de 3 cuerpos ½  de ventaja sobre Pavelo, en tanto que Polly llegaba tercera 4 cuerpos más atrás, y Peel obtenía el cuarto lugar delante de Patán y Pomelo, corriendo los 2500 metros en 2’33”2/5, que serían un equivalente de 2’26” los 2400.

PRIMERA DERROTA

Había sido una exhibición del hijo de la Chateauroux, ya que la había ganado de simple galope largo, hasta que llegó, una tarde de navidad de 1955, que fue su primera derrota. 

Río Pallanga se le animó a los mayores , como a Guignol había hecho en 1952. Pero con una diferencia. Guignol enfrentó a Parlera que estaba vencida por los años, mientras que Río Pallanga salió a correrle a una durísima pareja durísima. La de Parlona y Sherbet. Y a dos caballos chilenos. y a Pavelo que iba liviano con 48 kilos y en la punta era de pos sí muy duro. Fue el internacional Jockey Club del Perú.

Y se le presentó la carrera más difícil de su campaña. Porque a Carlos Cruz le dijeron que Río Pallanga era poco menos que una locomotora y que no había forma de que lo ganaran.

Entonces, cuando llegó Parlona con un astuto Antón que se las “sabía todas” lo encajonó al pasar frente a la meta por primera vez .Cruz pensó que si se quedaba perdía y lo iban a “matar”. Entonces prefirió salir a como diera lugar y empezó a apurar desde la última milla a Río Pallanga.

Por supuesto, que Río Pallanga hizo trizas a la yegua y a Pavelo, pero Sherbet, el impecable “cancerbero” del Quaker State, estaba al acecho y al final lo ganó dramáticamente en 3’4”3/5 para los 3000 metros. Solo en ese tiempo de categoría mundial en 1955 o el 2016, lo podían haber ganado.

1956: DESILUSIÓN Y ÉXTASIS

Río Pallanga empezó sin apuros ni problemas aquel año que debía consagrarlo y además proyectarlo como un verdadero campeón, tras aquella derrota ante Sherbet, que fue quizás la más meritoria de su campaña.

Pero 1956, iba a ser un año especialísimo para “el expreso”, así lo llamaban comparado con los flamantes ómnibus que hacían el recorrido por la avenida Arequipa por ese entonces. 

Porque antes de mayo, cuando ya estaba en plena preparación para el Gran Premio, que le representaba la obtención de la cuádruple corona, comenzó a tener problemas en una mano.

Paralelamente, otro hijo de Postín, que no había tenido alguna intervención en 1955, avanzaba sigilosamente, pero con la verdad de unas grandes condiciones de fondero, a la disputa de ese Gran Premio Nacional. Se llamaba Postor.

A Río Pallanga por primera vez, le pusieron anteojeras, porque cuentan que se estaba negando algunas mañanas, pero un apronte de la vuelta en 1’24” en la pista de viruta, que era muy bueno, devolvió la confianza a toda la legión de hinchas que tenía.

A Río Pallanga le hubiera servido ese apronte y su calidad para ganar aquella vez sin mayores problemas, de no haber sido por Postor. El alazán del Pasamayo, era un estupendo caballo de fondo, porque no era un simple caballo aprovechador que llegaba de atrás, sino un caballo que ponía ritmo en la carrera y que seguía desde el inicio. 
Y entonces fue Postor y no otro, el que se puso a perseguir a Río Pallanga. Y el que no dejó a Marchessini que se graduara a ese “falto” Río Pallanga.

Entonces los dos se fueron muchos cuerpos de los de atrás (todos eran hijos de Postín como a ellos), y cuando llegaron a los últimos 1200 metros, Postor comenzó a apretar cada vez más, terminando quebrando a Río Pallanga, que completamente agotado, perdió cuatro puestos más y llegó quinto.

Dicen los entendidos, que el crack tuvo un silencioso retorno al pesaje y llegó como tenía que ser, la curación a una de sus manos.

Pasaron los meses, y en el ínterin, don Antonio Chopitea había adquirido a Pavelo y presentó, en aquel “Almirante Miguel Grau”, a su pareja Pavelo – Río Pallanga.

Postor, que se las ganaba a todas, tenía una compañera que no era otra, sino la célebre Polly, y el Pasamayo dejó a la yegua para medir al campeón, mientras que Postor esperaba el “Presidente de la República”.

Toda la expectativa se fue diluyendo conforme se fue tramitando aquel clásico tan esperado. De partida, Marchessini quiso aquietar al crack para que Pavelo sea el puntero y para que Polly lo vaya a seguir. La táctica en el papel era sensata, pero fue totalmente inconveniente en la realidad de la carrera misma.
Polly se había amansado mucho y ya se dejaba correr de atrás y consecuentemente, por Guajardo el jinete de la yegua sabía perfectamente lo que tenía que hacer era justamente no pelear. Y así lo hizo.  Porque Río Pallanga quería correr y desbordarse, luego de tantos meses de para y al no entenderse por su jinete, comenzó a pelear y a renegar en toda la subida y terminó por rendirse. Al final Pavelo terminó delante de la yegua y Río Pallanga llegaba último.

LA RESURECCIÓN DEL ÍDOLO

Para muchos, había sido el final del crack. Pero aún le faltaba a Río Pallanga mostrarse en toda su capacidad. Y a las pocas semanas estuvo en la partida del “Presidente de la República”.

Manuel Torres había guiado a Pavelo en el Grau y con Marchessini surgieron desavenencias. Entonces, Torres fue el jinete de Río Pallanga.

Al comienzo, eran 2800, Torres dejó correr al “expreso” y lo llevó a  la punta. Pero luego surgió el argentino Granizo muy apurado para quitarle la punta.

Manuel sabía que Granizo iba en pareja y que iba a morir en su misión y lo dejó pasar. Pero antes de pasar frente a la meta por primera vez, Río Pallanga le pidió rienda y Torres no se hizo problemas. Llevó a Río Pallanga a la segunda línea y lo dejó simplemente correr.

Cuando Río Pallanga tomó la punta, aceleró notablemente la marcha de la carrera y así llego disparado a la recta del frente. De inmediato Postor quedó segundo y comenzó a ser apurado para seguir al puntero.

Pero Río Pallanga no cedió un solo metro y en los 800, Postor no se le podía acercar, pese a que los restantes iban también muy separados del pupilo del Pasamayo.

Y de allí hasta la meta, Río Pallanga se fue separando y marcó récord de 2’52”3/5 para los 2800 metros. O sea con mayor peso que en su famosa derrota ante Sherbet, volvía a estar bajando los 3’5” en los 3 kilómetros.

Los entendidos de la época lo narran así “Su regreso fue apoteósico. Río Pallanga se había cobrado su revancha y la gente que no le perdió la fe, lo recibió con una extraordinaria ovación y hubo público que se metió a la cancha a aplaudirlo”. 

Se estaba viviendo el momento cumbre de aquel gran caballo de carrera.

LO QUE VINO DESPUÉS: EL DRAMA

Aquí debió terminar la campaña del campeón que tenía las puertas abiertas del haras Jesús del Valle que lo estaba esperando, luego de haber quedado totalmente consagrado.

Pero allí estaba, como una tentación, la disputa de otro internacional Jockey Club del Perú. Y le comenzaron a entrenar.

Fatalmente, la mano de Río Pallanga volvió a ceder, y el castaño no estaba en condiciones de correr al lado de los argentinos Winedrop, tercero en el Carlos Pellegrini, y Granadero, el potrillo argentino Quaker State, de la crack chilena Aysha y de Postor, entre otros.

Hubo muchos comentarios de la gente que sabía y todos coincidían de manera inusual, recomendando su retiro, uno de ellos, Augusto Ferrando.  Río Pallanga no pasó la revisión veterinaria y su retiro ya era un hecho, porque era también la opinión de su preparador Alejandro Hernández.

Pero hubo personas que influyeron en el propietario del crack y se tomó la decisión de correrlo. Y así salió al paseo el querido caballo, corriendo bajo la responsabilidad de su propietario y con la monta de Manuel Torres.

Había muchas dudas para que el público creyera que Río Pallanga iba a ganar. Cuentan las crónicas de aquella fatídica tarde para nuestro turf, que existía en el ambiente ese clima de angustia y de suspenso que acompañaba los momentos previos de algo que se presiente va a salir mal.

El comienzo fue normal, pero la carrera no daba para respiros, porque la chilena Aysha salió al frente y porque Pendenciero, que era un “perro de presa”, salió a perseguirla sin dejarle disparar, porque iba para Granadero.

Hasta que llegaron los últimos 1700 y poco antes que pasaran frente a la meta, la mano de Río Pallanga falló. Ya el argentino Winedrop lo había pasado y Postor por fuera de él, que tuvo que acompañarlo al comienzo del codo, cuando Torres ya lo estaba parando.

Pero Río Pallanga no se quedó tranquilo, sino que siguió tratando de correr y cuando paró, tenía la mano destrozada. 

Granadero hizo 3’5” y dejó atrás a Postor y a Winedrop, pero eso pasó casi desapercibido ante el suceso ocurrido con el crack. Comenzaron los correteos hacía la clínica veterinaria que tenía a los doctores Traverso y Mora, este último un profesional chileno que luego fue encumbrado en Europa, para ver si salvaban a Río Pallanga.

Ellos no pudieron hacer otra cosa que enyesarlo. Pero el yeso cubría toda una mano totalmente rota, a la cual sólo la sostenía una parte del pellejo. 

A cualquier otro caballo lo hubieran sacrificado. A Río Pallanga había que hacer lo imposible para salvarlo. Pero era así como suena, imposible. Y luego de un par de semanas, el “expreso” que cautivó a muchos, murió.

¿Qué nos puede dejar esto de enseñanza? Que no se puede correr a un caballo que no esté en condiciones normales. Esto y varias cosas más.  

Pero el recuerdo es para la nobleza de ese querido castaño como Río Pallanga. Que hubiera sido en el criadero, el gran padrillo que Postín debió tener. Porque no es necesario haber nacido en esa época para darse cuenta luego de leerlo e investigarlo, que fue unos de los mejores caballos de nuestro turf. Gloria a un campeón, gloria a Río Pallanga!!.