STASH: LUJOSO CUÁDRUPLE CORONADO


Hablar de Stash, es hablar de un caballo con historia. Se trató de un hijo de Stack y Símper que se constituyó con el tiempo, en un lujoso cuádruple coronado en las que tuvo que superar mil y un problemas en su training, pero que ha base de su estupenda guapeza y nobleza, pudo superar vayas muy altas  que lo llevaron a ser el segundo caballo en la historia de nuestro turf en lograr las cuatro coronas, hazaña que sólo había podido lograr el mítico Santorín, 19 años antes. 

Lo adquirió el stud Azul Marino, en un trato especial con el haras Rancho Fátima, por la entrega de la yegua No Me Sigan, una corredora castaña hija de Stallion que se había constituido durante inicios de los años 90’s, en una excelente ganadora clásica. 

Y este lindo alazán de fuerte genio, fue un campeón desde que salió a correr en 1991, cuando tenía 2 años. Puesto en manos de Eduardo Pianezzi, pudo debutar la en julio de ese mismo año, aún falto, pudo llegar tercero tras Terek, un hijo de Rox que con el transcurrir de su campaña se constituyó en un campeón de la corta y Torre de Marfil, que marcaba 0’57”4/5 en una pista que estaba muy pesada.

A finales de ese mismo mes, comenzó a mostrar signos de caballo “guapo” y siempre en el kilómetro, fue derrotado por algo más de una cabeza por Don Azzaro, un hijo de Absoslewtely del Rido, que corrió estupendamente, ya que tuvo que sacar su calidad para atropellar y poder ganarlo. El hijo de Stack se había comportado como un caballo que para poder ganarlo había que “correr”.

Fue después de estas condicionales que su preparador Eduardo Pianezzi, con esa visión de los experimentados  que se trataba de un campeón, lo inscribe con lo mejor de la potrillada en los 1200 metros del clásico “Adolfo Vásquez Pequeño”. En aquella oportunidad, montado por Horacio Barbarán, escoltó a Lord Jack que hizo todo el gasto de la carrera. Stash tuvo que sortear una serie de contratiempos, que no lo sacaron de las acciones, encontrándose con un caballo guapo como lo fue el hijo de Piz Buin, que quedaba momentáneamente como el líder de la potrillada.

EL CARLOS II WATSON

A finales de agosto, fue inscrito en los 1200 metros del “Carlos 2do Watson y Eduardo F. Watson”, que despertaba muchas expectativas, ya que estarían en acción, casi todo los mejores potrillos de la juvenil generación. No estaban Lord Jack y Don Azzaro, pero si lo estaba Caro Coure, un norteamericano hijo de Eternal Prince que había ganado en gran marca en su debut. Luego figuraba Rey de Rosas que había escoltado en su debut a Studz y Terek, que ya le había sabido ganar a Stash en su debut, pero que después aflojó frente a Lord Jack y al mismo Stash en el Vásquez Pequeño. Pero también se encontraba Pimms, un Returning de la Honda que había ganado lejos en su debut.

Stash montado por Luis Ranilla, se llevaba las palmas, porque corrió y guapeó y además, supo definir cuando parecía que tenía perdida la carrera. Stash fue llevado a la baranda por Ranilla poco antes de ingresar al derecho, aprovechando que Caro Curoe se abrió ligeramente, pero no pudo pasar, porque el norteamericano se lo impidió, cuando Pimms cargaba valientemente y Terek comenzaba a dejar de ser rival.

Fue en esos momentos que Luis Ranilla tuvo que llevar por tercera línea al hijo de Stack y de allí a la meta, emprendieron una fuerte atropellada que le dio al alazán, una victoria espectacular por medio cuerpo sobre Caro Curoe. Tercero encima llegaba Pimms, dejando en el cuarto lugar a Terek.

Stash brillaba en todo lo alto, porque tuvo las agallas que salir de un problema y rematar con categoría en 1’12”2/5. Este sello es el que quedaría con el Stack, en el transcurso de toda su campaña.

BRILLANTE “SELECCIÓN DE PADRILLOS”

Con todo lo acontecido,  el siguiente paso “obligado” del alazán, fueron los 1300 metros del clásico “Selección de Padrillos”, y aunque contó con pocos inscritos, había calidad. Estaba Artilugio, el díscolo hijo de Artigal que tenía velocidad; Don Azzaro que ya le había sabido ganar a Stash  y la nueva figura de Kisher, que era un candidato para la revelación. Tuvo un estupendo triunfo en la de perdedores pero que esta vez le cambiaba el lote. Don Jorgito y Calicut completaban la lista.

Nuevamente con Luis Ranilla, Stash realizó una demostración impresionante a todas luces, por más que Artilugio y Kisher corrieron sumamente fuerte los primeros 700.

Porque Stash los vino persiguiendo desde el inicio, con una pasmosa comodidad, a tal punto que cuando entraron al derecho, y Luis Ranilla, no tuvo intenciones de apurarlo, ya el espigado alazán los había alcanzado y los comenzaba a dominar.

Como era lógico, lo que vino después fue la consecuencia de los primeros metros, es decir, Stash se fue separando para sacar 6 cuerpos a Don Azzaro que corrió de atrás, sin que llegara mayor exigencia de su jinete.

Fue esta la más clara demostración de que Stash, ya “pintaba” para campeón, porque corrió con una tremenda facilidad con que corrió a lo largo de toda la carrera.
Stash tenía que salir a buscar el cetro de la potrillada y “La Copa de Oro – Selección de Potrillos” y sus 1500 metros, sería una nueva oportunidad de tomarse la revancha sobre Lord Jack que después de su triunfo sobre Stash en el Vásquez Pequeño, no había vuelto a correr, porque lo estuvieron entrenando especialmente para esta competencia. Y junto con el hijo de Piz Buin, estuvieron 13 ejemplares más. 

La carrera marcó a Lord Jack como ganador, que con su valentía pudo cruzar el disco con un cuerpo a su favor sobre Stash que debió merecer mejor suerte. La tranquilidad de Ranilla, ideal si había presión, fue fatal, porque no la hubo. Y entonces el cuadro varió noventa grados y Stash llegó mal ubicado y comprometido en la definición, y a varios cuerpos de los que terminaron definiendo. Tercero Kisher delante de Calicut y con Nocheto quinto.

Si bien es cierto, Stash había perdido una carrera increíble, se daba con él, la figura, que por esos años no se presentaba a menudo, que un potrillo no ganador de la Copa de Oro, sea considerado como potencialmente el mejor de la generación.

UN NUEVO AÑO

Esa impresión se corroboró en 1992, pero antes de ello, salió a enfrentar a Pimm´s en los 1400 metros del Premio Especial El Fhürer. Y este Pimm´s que luego de su tercer  en el Carlos Watson, tras Stash y Caro Curoe, tuvo que ser puesto de para porque le curaron las cañas, y acababa de reaparecer en los 1500 metros del “Swayne Wallance”, de manera brillante, porque se sacó de encima al norteamericano Grone y terminó haciendo un importante final a base de su ímpetu para la lucha.

Y este ímpetu del hijo de Returning, repercutió en el resultado de la carrera, porque Stash se encontró con un aguerrido rival, que cuando sufrió el ataque del hijo de Stack, lejos de decaer, se puso a pelear, volviéndole a sacar ligera ventaja a Stash y logrando una punta que ya no perdió hasta que cruzaron el espejo. Luego Moradazo y Pocholo.

Pero Stash que no pudo ganar la pasada y la carrera, se quedo a la mitad sin fracasar porque perdió a sólo ¾ de cuerpo, pero había dejado la impresión un tanto de impotencia cuando se encontró con un gran luchador como lo fue Pimm’s.

EL CAMINO DE LA CUÁDRUPLE CORONA

La imagen seguía intacta, y luego comenzaría a ganar en serie y fue capaz de conquistar la cuádruple corona , de por sí muy difícil: 

En febrero, previa a la Polla de Potrillos, salió a disputar los 1500 metros del “José Soyer Nash”, con Adolfo Morales que llegaba por primera vez a la silla del Stack y con el cual, escribirían páginas de gloria. Stash dominó la carrera a plenitud, en una carrera que la pudo dominar poco antes de ingresar al derecho y se fue haciendo dueño total del clásico y se fue sin rivales hasta la meta, ganando por diferencias que resultaron categóricas sobre Don Jorgito, que dejaba en el tercer lugar a Moradazo, que adelantaba a Zafarrancho y los Alamitos. 

¿Peró que dejó este clásico?. Simplemente la impresión que era un potrillo muy corredor, que necesitaba terreno y amplitud para desarrollar el máximo de su potencia. Dicho en otras palabras, Stash se podía enredar en un planteo complicado y sin lugar franco para desarrollar galopón que lo terminaba haciendo desequilibrante.

LA POLLA DE POTRILLOS

Llegó abril, y con él, la esperada Polla de Potrillos (G.I). Y junto a los ya conocidos Kisher, Calicut, Lord Jack, Caro Curoe y Don Jorgito, se le unían Bonito, North Kingdom, Craig, Byzancio y Cardinale, el Cashel Prince, del Estrella Solitaria, que venía de una ascendente campaña, que sabía de triunfo clásico, en los 1300 “Andres Caggero” sobre Zafarrancho y Sigmund.

Pues bien, Stash terminó definiendo y logrando un triunfo claro, limpio y contundente, superando al comienzo, una difícil colocación de la partida, luego dando ventajas en el codo final y superando finalmente en el derecho, la abertura de Cardinale, que salió de la mitad de la pista para complicar su final.

Al final, las miradas estaban puestas en Caro Cuore y Bonito, los cuales salieron corriendo fuerte buscando la punta del lote, jugándose el todo por el todo, pero sucedió lo esperado, o sea la persecución obligada de Bonito que le comenzó a “prender” para no dejarlo correr tranquilo.

Lógicamente los parciales comenzaron a ser muy duros,  saliendo a “quemarse” desde el inicio.

En los últimos 100, Bhyzancio que venía tercero, comenzó a aflojar, y Melanio Rojas, ubicó a Lord Jack en el tercer lugar, y lo metió a la baranda, mientras Cardinale y Stash que habían quedado a la mitad del lote para atrás en los tramos iníciales, comenzaban a  acercarse.

Pero poco después, y prácticamente cuando entraron al derecho, que las posiciones quedaron totalmente claras. Rojas con Lord Jack esperó la baranda que se le dio apenas Ricardo Quispe sacó a Caro Cuore a la segunda línea. Pero Bonito, que ya estaba batido, se abrió un poco más de la cuenta, y por el sitio que dejó, permitió el avance de Cardinale, mientras que Stash tenía que avanzar por fuera del hijo de Artigal.

Consecuentemente, y ya en derecho, apareció la figura negra de Cardinale, pero en los 300, ya tenía casi a su lado a Stash. Fue en esos momentos que Cardinale comenzó a perder su línea, 

corriendo hacia fuera, mientras que Adolfo Morales, criterioso como debe de ser un jinete en carreras importantes, no se desesperó y lo fue acompañando hasta los últimos 150. Allí apuró, y su alazán se fue sin rivales hacia la meta, porque por dentro Lord Jack luchaba como león, pero no podía estar a la altura de los que estaban definiendo. Cuarto North Kingdom que vino de “refrescón”, delante de Calicut.

Mérito a un Stash que no tuvo la comodidad de salida y tuvo que aguantárselas, al comienzo lleno de arena y en la mitad del lote,al igual que Cardinale. Pero desde los últimos 700, comenzando a dominar totalmente las acciones. 

EL RICARDO ORTIZ DE ZEVALLOS

Toda duda que se podía tener sobre el alazán, se despejó en mayo, cuando disputó los 2000 metros del Ortiz de Zevallos. Porque Stash con Adolfo Morales, tuvo que sortear una serie de contratiempos, dando ventajas a raudales y a pesar de ello, supo ganar guapeando.

En los primeros metros, Scud se había jugado en la punta y podía más que North Kingdom, cuyo jinete tenía toda la intención de encabezar la marcha.

Y tas ellos, Cardinale quedaba tercero y Stash cuarto en las tablas por su colocación de “dos”. Y luego Artimack y Lord Jack, delante de Torre de Marfil y del resto de competidores.

Así giraron la primera curva, y en la recta de subida. Allí Ricardo Quispe insistió con North Kingdom para llevarlo a la delantera y logró pasar, pero el espectáculo estaba un par de cuerpos más atrás. Arriagada ya había mirado a Stash y lo comenzó a encajonar conduciendo a un caballo dúctil y corredor como lo era el hijo de Cashel Prince.

Así llegaban a los últimos 1000 metros con un parcial de 1’3” que afirmaba a los punteros, pero que le estaba dando, cada metro que pasaba, una impecable calidad de manejo a Cardinale, porque Stash, no podía salir, y se mantenía cuarto y bien, pero en una baranda peligrosa, no solo por ser un sitio medio complicado, y porque llevaba por fuera a su principal rival que estaba manejándolo todo, sino fundamentalmente, porque el hijo de Stack necesitaba libertad de acción para hacer valer su tranco, y especialmente, para sentirse bien.

Entonces, llegó el momento de la definición. Arriagada dejó un poco de libertad a Stash para seguirlo metiendo, pero casi de inmediato, lo llevó a llevar a las patas de Scud que ya comenzaba a pararse, en momentos que llegaba Lord jack y También Torre de Marfil.

Morales, sin otra solución, que jugarse a pasar a los encontrones por dentro, o parar y sacar por fuera, para dejarlo libre, que era como Stash alcanzaba su plenitud, decidió lo segundo.

Morales, hizo lo que tenía que hacer. Sereno para “no caer en la tentación” de abrirse paso y donde cualquier contratiempo, no solo lo iba a dejar atrás, sino mal ubicado, comenzó a parar hasta encontrar el sitio salvador Y lo halló antes de los últimos 700.

Pero la genialidad de Arriagada fue mucho más allá. Cuando se dio cuenta que Stash se” le había corrido”  no se fue a buscar la punta, sino que sabiamente se quedó cuarto, cuando Artimack pugnaba por fuera, esperando completar su faena, porque ya notaba que Ricardo Quispe las ganas de querer irse para la tercera línea.

Poco después, Stash por fin libre, comenzó a bracear y comenzó a acercarse muy abierto. Cardinale, apenas entraron a el derecho, se encontró la baranda, la carrera y la gloria del triunfo al alcance de sus manos.

Dominó el Cashel Prince, cuando Lord Jack hacía un envión esperanzador, seguía firme la brega de Artimack y se afirmaba el paso parejo de Torre de Marfil, y fue apareciendo el grandazo del haras Rancho Fátima, con su cuota de condiciones y también de coraje.

Y es allí, en esos últimos 150 metros, que Stash fue prevaleciendo y Cardinale quedó como su escoltador de lujo, con Torre de Marfíl tercero, y muy cerca de la meta. Artimack cuarto delante de Lord Jack.

Un triunfo con todo el mérito del mundo, porque sólo había que imaginar todos los metros que perdió cuando llegó la decisión de su jinete y pensar también, si las posiciones de ambos potrillos se hubieran invertido, la tremenda facilidad con el que el pupilo de Pianezzi, hubiera podido manejar la carrera. Stash era el líder y que su victoria tuvo suficiente para pensar que el Derby estaba a su alcance.

PROBLEMAS Y DERBY NACIONAL

Pasaron 13 años para que un potrillo y una potranca, estaban con estaban con las posibilidades de tentar la triple Corona, que se podía dar en el caso que Stash o Camiunch. 

Y esta Camuinch una hija de Rumbo, se constituía en su principal enemiga. La pupila del Bouclé, tuvo excepcional despegue, cuando en marzo triunfaba en los 1800 metros de “La Cámara Peruana de Comercio” en el césped y que a partir de ese momento,  no paró,  conquistando con mucha calidad tanto la Polla como el Cotejo de potrancas. Y junto con ellos se unían Ritmo Criollo que venía de derrotar en la milla del “Antinoo” a Kiwicha; Africa Mía que luego de sufrir de hemorragia nasal en el Cotejo, se rehabilitó en los 2200 del “María Parado de Bellido”; Tio Ino que se mantenía invicto; Pachunga la hija de Rox que venía de quedar sexta de Africa Mía en el “María Parado de Bellido”, Lexus que venía de llegar cuarto de Kisher Moradazo y Mr. Laramie en los 2200 del “Ramón Castilla”, Jordana, una I Caesar del Abd el Krim, escoltadora de África Mía en el Bellido. Y los ya mencionados  Cardinale, Lord jack,Artimack que venía de quedar cuarto en el Ortiz de Zevallos; Torre de Marfil y Kisher que no corrió el Ortiz, pero que tuvo un triunfo revelador en los 2200 del “Ramón Castilla”.

Stash llegaba con muchos problemas, ya que se complicó un casco a 12 días antes de la carrera, y las dudas sobre su recuperación, crecían a pasos agigantados. 

Don Eduardo muy preocupado por la situación, sueña un día con su hermano, el gran Calquín Pianezzi, aquel gran preparador de Flor de Loto, Raphael y otros cracks, en el que le dijo que lo trabajara 2400, una semana antes de la carrera, acción que le traería buenos resultados. Don Eduardo hizo caso a su sueño y vaya si le dio resultados, porque nuevamente prevaleció la calidad de campeón que tenía el hijo de Stack. Fue evidente que dio ventajas y fue también evidente, que nunca, a lo largo de la carrera, pudo armar su galope y lucir ese tranco tan especial y desequilibrante que poseía.

Pero relatemos lo que sucedió. Kisher salía en la punta, África Mía que lago bien, muy cerca de él. Ritmo Criollo, Cardinale y también de Stash, que comenzaban a crear el primer problema, que Adolfo Morales, jinete del Stack, tenía que resolver.

Pero cuando pasaron la meta, el alazán estaba casi en línea con los punteros y fue allí que Morales lo aquietó y lo metió en las patas de los que le venían adelante, y Stash se serenó. Puede ser que allí ganó la carrera.

Poco después África Mía paso adelante y Kisher segundo, mientras que Ritmo Criollo tomó cartas de ciudadanía y se metía con propiedad a la carrera, y tras ellos, seguía Cardinale y se sumaba Artimack. A esas alturas, Stash se había aquietado y quedaba a la mitad del lote, pero se le extrañaba verlo airoso y dominador.

Ya en el codo, Cardinale fue avanzando y se fue convirtiendo en el potrillo, otra vez, en capaz de aguarle la fiesta al favorito porque Arriagada había tenido la precaución de adelantarle la salida a Stash, pero aún a tropezones, el hijo de Stack seguía cerca y podía aún ganar.

Cuando entraron al derecho, comenzaron a pararse los que ya estaban agotados y Cardinale pasó al frente, cuando Stash avanzaba por fuera dando la impresión, que como en la Polla o en el Ortiz, se lo iba a llevar por delante. Había vuelto a embalar.

Pero allí llego el drama. Stash alcanzó a dominar pero no siguió, y cuando eso sucedía, se incorporó a ellos Camiunch, que con el fondo y la atropellada que la caracterizaban, comenzó a avanzar pidiendo el triunfo.

Fueron esos últimos 80 metros, no solamente eternos, sino inolvidables, y en ellos, la calidad de campeón de Stash salió a flote y alcanzó la suficiente ventaja para ser el ganador y su escolta de lujo, Cardinale, para ser segundo. Pero la yegua llegaba encima en el tercer lugar, con África Mía cuarta y Artimack quinto.

Stash había demostrado una vez más que era bueno, que era campeón y que mereció la gran ovación de un público que había llenado el hipódromo y que lo estaba identificando como ídolo. Fue después de esta carrera que llegó la posibilidad de llevarlo a correr el clásico Simón Bolívar en Venezuela, cosa que no llegó a ocurrir. 

EL AUGUSTO B. LEGUÍA CON DRAMA

Un mes después, Stash se jugaba la posibilidad de ser el segundo cuádruple coronado de la historia en nuestro turf. El gran Premio Nacional Augusto B. Leguía y sus 2600 metros sobre el césped, pista en la que el hijo de Stack correría por primera vez. Y esa era la incógnita, por más que los hijos de Stack se agarraran a las mil maravillas a la pista. 

A esto había que sumarle que Stash tuvo problemas en el anca que lo estaban molestando de sobremanera,  días previos a la carrera. El esfuerzo de Eduardo Pianezzi y su equipo para poder recuperarlo fueron arduos y agotadores. 

Camiunch nuevamente se presentaba como su mayor enemiga, ya que ella ya había corrido en el pasto. Kisher, Torre de marfil, Artimack y Africa Mía y se unían verdaderos especialistas de la pista como Moza Mala, Tingnanello, Princess Camile, pero también Tamerlán y Skulda que definieron el “Postin” sobre la grama, en gran tiempo, un día antes del Derby.

Creemos que pocos finales con tanto dramatismo y con tanto coraje expuesto en el césped, hicieron de esta cuarta corona, una de las ediciones más memorables de esta gran carrera.

Stash llegaba como gran candidato, Camiunch iba a ser durísima. Y esas prevenciones se dieron en medio de una carrera que careció de velocidad. 

Había la idea generalizada que Kisher iba a ser el puntero y así sucedió. Pero lo que no estaba muy claro era que iba a pasar con sus rivales. Y pasó que los jinetes dejaron al tordillo y se dedicaron a controlar sus cabalgaduras. 

Eso motivó que la marcha en los primeros 1000 metros fuera lentísima, a tal punto que Kisher pasó los primeros 1000 de bajada en 1’00”3/5.

Pero Kisher ya tenía serios problemas para seguir en la carrera porque a su jinete se le había corrido la montura hacia delante y Morales había podido controlar a Stash, y no necesitaba extremar cuidados porque el Stack, lo había obedecido. 

Allí fue con Adolfo Morales, digno de su padre Tulo, se dio cuenta que no tenía que asustarse si Stash estaba segundo y si podía más adelante quedar primero, cuando efectivamente lo hizo cuando faltaban 1000 metros para la meta, porque el tren lo llevaba a eso. 

Pero en medio de esa gran pasividad, todos tenían “patas” para definir y los últimos 600 fueron ligerísimos, encabezados por Stash, pero con Tignanello y Moza Mala de rivales. Camiunch fue apurada por Talaverano para definir, y la yegua valiente y muy capaz se fue acercando al grupo puntero.

Y en medio de los últimos 250 metros, se apreció la capacidad de Camiunch que salió como una leona a llevarse a todos por delante y estuvo a punto de conseguir la hazaña, y la valentía de campeón de Stash, que a 100 perdía, y también a 50, pero en los últimos saltos sacó su garra y le dio vuelta a la gran carrera, sacándole una cabeza al cruzar el disco. Tercera Moza Mala, y con Torre de Marfíl en el cuarto lugar.

La hazaña se había consumado. Y Stash con Adolfo Morales y  Eduardo Pianezzi, con su conocimiento de viejo zorro que sabía lo que hacía, lo recuperó. 

FRUSTADO PELLEGRINI Y EL CIUDAD DE LIMA

Stash tuvo que ser curado y tratado. Vino el cambio de preparación al experimentado Miguel Salas y lo comenzó a alistar especialmente para disputar el Carlos Pellegrini en Argentina  de quincena de diciembre. Fue en aquella carrera  en la cual Stash no quiso entrar al partidor y fue retirado por el juez de partida, que seamos sinceros, le dio varios minutos sin que el hijo de Stack obedezca.

Fue en este periodo de curación y de participación en el Pellegrini, que surgió la figura de Pup, el corredor hijo de Lutz que se había apoderado del cetro de las pistas brindando espectáculo y a finales de año, surgió el impresionante ascenso de Kimberley. Y este Kimberley, un hijo de Vaduz  que se había vuelto un experto puntero y lo hizo con Pup en el Propietarios a través de sus 2400 metros, en donde más se habló, creemos que con justicia y lógicamente, a esas alturas, de Pup y la aparición de sus primeros problemas, que de la gran gestión del alazán.

Luego Kimberley se encargó de ratificar plenamente esa carrera frente al hijo de Lutz, cuando a fines de diciembre salió a disputar el “Hipódromo de Monterrico”, y se le opuso tenazmente a Camiunch tras otros 2400 metros que ya sirvieron para demostrar que era un valioso ejemplar.

Dicho esto, se avecinaba un nuevo Gran Premio Latinoamericano de Jockey Clubs y el hipódromo de Monterrico como sede. Ya en Lima, tras su fortuita no participación en el Pellegrini,  el alazán estaba siendo alistado para tomar parte de la primera carrera clasificatoria para la gran carrera sudamericana, el “Cuidad de Lima” del 17 de enero de 1993, con sus 2000 metros.

Kimberley era el principal rival, con Moradazo, brillante millero y con capacidad de llegar a los 2000 y Cardinale, un especialista de la distancia, que siempre estuvo muy cerca de Stash.

Fue una carrera realmente dura, que encontró a un Kimberley encumbrado, que nunca soltó la punta, ya que se comportó más ligero y guapo que nunca. Todo esto se consolidó en el derecho, cuando llegó la carga de Stash, que llevó por primera vez la monta de Edwin Talaverano, mas por valiente, porque tenía energías, lo cual lo llevó a las patas de Kimberley, pero cuando Ricardo Quispe le pidió el esfuerzo al hijo de Vaduz, este respondió y terminó con casi 2 cuerpos de ventaja sobre el pupilo del Azul Marino, mientras que Moradazo lograba acercarse a ¾ de cuerpo de Stash, delante de Pito Ronco.

BRILLANTE LATINOAMERICANO

Lamentablemente, Kimberley quedó fuera de competencia por una lesión al sesamoideo en un apronte previo a la gran carrera y con ello, Stash en conjunto con Moradazo, tercero en el Cuidad de Lima y Pup, ganador de los 2000 del Pedro García Miró, la segunda prueba clasificatoria, conformaban la terna peruana.

Los argentinos llegaban con Friud y Teancious como abanderados, en conjunto con Baby In y Bradford. Chile lo hacía con una poderosa delegación, y creemos sin temor a equivocarnos,  que fue una de las delegaciones más completas que puso el país sureño en un Latinoamericano de esa época.  El abanderado fue Barrio Chino, ganador del St. Leger en el hipódromo Chile, adelantando a Doy la Guerra, otro de sus representantes.  Cayumanque y Melihual completaban la delegación mapocha. 

Y para ser claros, Stash durante la semana tuvo serios problemas orgánicos al no poder sudar, que podían mermar el desempeño del alazán. Tenían que colocarle una manta sobre su cuerpo en sus aprontes para poder lograr esto.
Edwin Talaverano, nuevamente estuvo en sus controles, y la verdad que simplemente el hijo de Stack fue un vendaval, en una carrera que ganó en los primeros 200 metros, ante la decisión de su jinete de que marque el paso en la punta sin angustias, ante la sorpresa de más de uno y simplemente lo dejaron realizar su propio tren en parciales muy cómodos, que se consolidó en el derecho cuando Stash parejo y lleno de energías, comenzó a sacar cada vez más cuerpos, mientras en la curva Pup, producto de contratiempos que tuvo durante la semana, ya no daba más. Stash ante el aplauso y júbilo del público que llenó Monterrico, cruzaba la meta con más de cinco cuerpos a su favor, mientras  el chileno Cayumanque apareció por el lado exterior con fuerza, pero sólo para reclamar el segundo lugar, mientras su compatriota Barrio Chino, exigido a fondo pero sin fuerza, arribaba en el tercer lugar.  Cuarto el argentino Friud y el peruano Moradazo completaba la torre. Sexto Pup y de allí, todos los demás.

Había sido una extraordinaria exhibición de medidos corredores del hijo de Stack, que simplemente fue una “verdadera locomotora”, demoliendo a sus rivales con un estupendo remate de 600 en 38”, y completando la distancia en 2’06”2/5 en una cancha que en esos momentos se encontraba sumamente pesada.

Perú lograba hasta ese momento su tercer Latinoamericano, en medio de un lleno total. Stash se encontraba en su momento cumbre e ingresaba por la puerta grande, a los grandes caballos peruanos en la historia de nuestro turf.
Luego llegó la tentativa de llevarlo a correr el República de Argentina en Palermo, cosa que no se pudo realizar, ya que el durísimo esfuerzo para llegar a plenitud al Latino, había agravado su problema orgánico.

Y ante un merecido descanso, la intención que pueda participar en el Gran Premio Internacional Jockey Club del Perú, de octubre del mismo año. Pero la mala noticia llegó cuando reiniciando su training tuvo una fuerte lesión en el tendón que originó su retiro definitivo de las pistas.

CONSIDERACIONES

Stash fue un grande. Eso está fuera de toda discusión. Un caballo que superó problemas de planteos y lesiones que a cualquier caballo, y de eso estamos seguros, hubiese dejado fuera de toda competencia. Fue un lujo verlo en las cuatro coronas, peldaño muy difícil de igualar, que solo los caballos con alma de campeones lo han podido lograr. Es el caso de  Santorín y Stash. Pero no contento con ello, le dio al Perú su tercer Latinoamericano en una memorable tarde, en la cual el alazán demolió a sus rivales. Vale la pena el recuerdo de este grande de nuestro turf.