PARSING Y UN BRILLANTE GRAU DEL 60.


Han pasado increíblemente 56 años, cuando faltaban cinco meses para la inauguración del hipódromo de Monterrico y cuando la hípica se podía ufanar de tener dos grandes caballos de carrera: Parsing y Pamplona.

La hija de Postín hacía un poco más de un mes que había regresado después de su gran actuación en Buenos Aires y Parsing era el juvenil ídolo de la afición peruana, que se alborotaba por ver en acción a un caballo que tuvo en ese año 60, momentos que fueron inolvidables para nuestro turf, los cuales probablemente pudieron ser los mejores de toda su campaña.

Parsing, hijo de Pardal y Sing Lady Sing, había llegado al Perú en el vientre de su madre y tenía nacimiento en el primer semestre, nacimiento que contrastaba con el que tenían los caballos peruanos en esa época.

Entonces, este Parsing, aún chiquillo e inconstante, corrió muy poco en el 59, ganando dos, incluso el Premio Especial “Mariano Necochea” sobre Polanero, pero había perdido sus dos primeras y lo venía de ganar un argentino que era muy guapo y que corría bien los tiros cortos que se llamaba Artillero, en los 1100 del Premio Especial “Elías Aguirre” de a finales de 1959.

Pero iniciando los 60’s, Carlos Pianezzi, el recordado Calquín, decidió sacarlo de los 1100 ó 1200 metros y alargarlo al medio fondo.

EL COMIENZO DEL FENÓMENO

Una mañana, cuentan las crónicas de la época y turfman´s de la época, Oscar Berdejo lollevó a trabajar 1800 metros en la pista de grass, y Parsing pasó la distancia en 1’48” y fracción. Desde ese momento nos empezamos a enterar que se estaba frente a un gran caballo.

A Parsing no le gustaba mucho la presión y ya con sus tres años cumplidos y con la facilidad de poder desarrollar toda su potencia, comenzó a exhibir notables condiciones corredoras y a ganar e irse directo al estrellato.

El 10 de enero le ganó una condicional de 1900 metros por ocho cuerpos a Daddy en 1’54”1/5 y a los quince días le sacó siete cuerpos a Blue Derby y a Pretor, en 1’48” clavados los 1800 metros. Y el 13 de febrero, venció a Pértiga por casi diez cuerpos y bajo un quinto en la distancia, 1’47”4/5.

EL FAMOSO ASPÍLLAGA DE FAIR LIGHT

Fue entonces que su preparador y su propietario don Esteban Daranyi decidieron llevarlo a los grandes, y la ocasión estaba en los 2000 del “Baldomero Aspíllaga”, cita a la cual, iba Pamplona, que en enero le había ganado cómodamente a Sal Si Fi, en los 3000 metros del Gran Premio Nacional, en 3’8” clavados.

Entonces la Postín bajaba de 3000 a 2000 y Don Juan Magot decidió que Limeño, Leading Light que había sido el mejor millero de la generación de 1958, la de un año anterior a la de Pamplona, saliera en pareja con la castaña.

Limeño podía inquietar a Parsing, que corría al frente y facilitarle la tarea a la yegua. Pero el del San Esteban inscribió a Tarantela, una alazana hija de Spendcklend Band y Apasionada, que servía de pareja a Palometa, que era ligera, y que podía ayudar de alguna manera.

Entonces quedaron dos parejas (Parsing – Tarantela y Pamplona – Limeño) y una quinta solitaria que era Fair Light, la Leading Light y Fair Mere de la Rinconada, un año mayor que Pamplona, que estaba pasando por el mejor momento de su campaña, ya que venía de ganarle el “Gallagher” en 2’12”3/5 a Palometa.

Lógicamente, todo era Pamplona o Parsing, aunque las preferencias fueron para la yegua, que aparecía más seria y más sólida que el potrillo, seis meses menor.
La carrera fue un juego de tácticas que hicieron posible el trabajo de Javier Canessa y de la corredora Leading Light. Porque Parsing no salió al frente, sino Tarantela y fue Limeño a correr fuerte también.

Hubo entonces dos caballos que eran los que tenían opción, seguidos por Fair Light, y tras ella Parsing y Pamplona. Fue debido a ello que Canessa se olvidó de los punteros y terminó ligereando a los cracks.

Fair Light había corrido en 2’00”3/5 en aquel “Baldomero Aspíllaga”, luego que pasó al frente apenas Limeño y Tarantela se cansaron e ingresó al derecho, esperando llegaran el potrillo y la yegua. Y como era buena y valiente, los terminó controlando.

Pero Parsing seguía creciendo y cuando el 30 de abril se volvieron a juntar en los 2200 del “Miguel Checa”, ni Atala que corría a Parsing, ni Antón que iba con Pamplona, tenían en la mente que Fair Light se les volviera a escapar y así sucedió.

Pero lo bueno de Parsing, fue el que salió tras la yegua de La Rinconada y la fue “secando” para dejarla muy atrás y controlar luego la valiente carga de Pamplona que llegó a un cuerpo y un cuarto. Y en un tiempazo 2’12”2/5 los 2200.

Ya era Parsing casi invencible que comenzaba a aparecer y que motivó que las carreras grandes del calendario clásico tuvieran indudable importancia. Y que se produjera el milagro de Pamplona en Buenos Aires.

Porque Juan Magot, cuando se recibió la invitación de la Beneficencia Nacional y Casinos, que regentaba San Isidro para aquel famoso “25 de Mayo”, pudo escoger el resto del viaje, ya que en Lima, la figura con la Postín se le presentaba cada vez más difícil, ya que Parsing estaba de por medio.

LOS TRIUNFOS ABRUMADORES

El domingo 29 de mayo, el mismo día que la Postín conseguía su tercer puesto tras Escorial y Farewell en San Isidro, Parsing triunfaba en el “Augusto B. Leguía” y sus 2600 metros, señalando 2’39” clavados y dejando atrás que pesaba mucho y siempre fue difícil de superar como Tormento.

El Shere Alí, tras haber escoltado a Pamplona en el “Comparación” a comienzo de la temporada, se había ganado un hándicap de 1800 metros, llevando el récord en la distancia a 1’47” clavados y a regalón seguido había logrado el “Alfredo Benavides” sobre Palometa, Deming y la propia Fair Light, en 1’58”4/5 los 2000.

Era un gran corredor, que estaba en un momento excepcional, al cual Parsing lo tuvo que ganar, sacando la clase, y por sólo medio cuerpo.

El 26 de junio, cuando llegaron a los 3000 del “Jockey Club del Perú”, Parsing y su jinete, le perdieron el respeto a Tormento y le plantearon la carrera desde el inicio. Y Parsing adelante fue todo un espectáculo, que completó la distancia en 3’5”3/5 y que ganó por 11 ½ cuerpos al argentino Deming, que dejó tercero a Tormento.

A los treinta días, con ocasión de la gala del tradicional clásico “Independencia” , Parsing ganó, haciendo galope largo, en 2’39” clavados los 2600 metros de la gran carrera.

Se estaba viendo el paso fino, pero efectivo y lleno de calidad de uno de los caballos con más condiciones corredoras que hayan pasado en nuestro turf.

EL COMERCIO

Fue luego de ese “Independencia”, que Parsing, le ganó el “Comercio” a Deming y los restantes en 2’47”4/5 los 2700 metros, cuando ya se palpitaba un encuentro, esta vez “a muerte”, con Pamplona a producirse con ocasión de los 2400 metros del “Almirante Miguel Grau Seminario”.

Pamplona ya había reaparecido  y había ganado por 3 ½ cuerpos a Palometa en 2’12”2/5 los 2200 del “Santa Beatriz”, y luego el 3 de setiembre, en 1’59”3/5 los 2000 del “Jockey Club de Buenos Aires” en el cual le dio peso a Fair Light.

EL ÚLTIMO “ALMIRANTE GRAU” DE SAN FELIPE 

El domingo 2 de octubre de 1960 fue un domingo muy especial y esperado en el hipódromo de San Felipe, en una carrera en el momento estelar de ambos y en circunstancias en las cuales “todo el mundo” quería verles medirse.

Fue definitivamente, como lo señalan los cronistas de la época, como la última gran carrera que se disputó en el querido e imborrable hipódromo San Felipe, de la avenida Salaverry.

Aquella histórica tarde, San Felipe se lleno por sus cuatro costados porque los aficionados paladeaban una gran carrera. Y esta se dio desde el inicio. Largó adelante Parsing que era gran salidor y la yegua salió a perseguirle.

Pero Parsing desde el inicio fue imponiendo su mayor ligereza y su extraordinario dominio de la pista de San Felipe. Liviano como era, giraba muy bien sin perder un metro mientras que la yegua tenía que hacer apurada para seguirlo un par de cuerpos.

Pamplona era Pamplona y además una gran luchadora y pese a que estaba en desventaja siguió dando espectáculo. Cuando pasaron frente a la meta por primera vez, se le acercó a un cuerpo, pero en el codo de los 1500 metros, Parsing se le volvió a ir.

En la subida, la yegua venía muy apurada, siguió bregando pero se hacía cada vez más visible que Parsing llevaba las ventajas. Y cuando ingresaron al último codo, muchos pensaron que Parsing podía ser no sólo el ganador, sino, dando además exhibición.

Pero cuando parecía que eso iba a suceder, Pamplona, lejos de aflojar siguió luchando y redujo posiciones en el derecho, a tal punto que se le “arrimó” a poco más de un cuerpo, cuando ya Parsing no tenía tampoco “nada a dentro”. Y Parsing terminó angustiado pero vencedor.

Parsing y la yegua corrieron tanto y tan bien aquella tarde del “Grau”, que marcaron 2’24”1/5 para los 2400 y Tormento no pudo ni acercárseles, y luego el hijo de Pardal ganó lejos y en 3’21” los 3200 del clásico “La Copa” del 26 de noviembre, cuando se alistaba ya el cambio a Monterrico.

Fueron meses a no dudarlo, en los cuales Parsing pulverizó rivales y cronómetros, porque corrió como un campeón.

MONTERRICO, INTERNACIONALES Y EL PELLEGRINI 


Ya en el nuevo hipódromo de Monterrico en 1961,  Parsing siguió dando espectáculo. Su trayectoria en la nueva cancha de arena y a la mano contraría de San Felipe, no fueron impedimento para que derrotara a Proclama en los 2000 del Baldomero Aspíllaga y siete días después,  corrió en los 3000 metros del “Hipódromo de Monterrico”, donde estuvo más suelto que nunca y dueño de la punta, se convirtió en una verdadera máquina que terminó arrollando a sus rivales y estampó nada menos que 3’6”2/5 en récord para los 3000 metros, con la monta de José Atala.

Luego el hijo de Pardal obtuvo dos cómodas victorias, el 29 de abril derrotó a Proclama en 2’15”1, en récord, en los 2700 metros del clásico “Miguel Checa” y al mes, dejar regados a sus rivales y derroto a la misma Proclama por 18 cuerpos ½ en los 2400 del Augusto B. Leguía. 

Y en Junio, llegó su primera prueba de fuego en el primer internacional en Monterrico, cuando Claudio Fernández Concha era presidente del Jockey Club del Perú. Y los 2400 metros del Gran Premio Internacional Jockey Club del Perú. Y Parsing con José Atala, después de haber impreso todo el tren de carrera, aflojó en el derecho y ocupó un oscuro sétimo puesto del argentino Imbroglio que ganaba en récord.

Luego llegó una seguidilla de triunfos. La primera de ellas, cuando bajó a los 1700 metros del “Leoncio Prado”, derrotando a Respeto que cargó 48 kilos contra 60 del hijo de Pardal. El 27 de agosto vuelve a derrotar a Respeto, pero esta vez en los 2700 del “Comercio”, en la que fue un triunfo ajustado. En octubre, obtuvo una victoria al galope sobre Pertinente a quien le ganó por  más de 21 largos en los 2700 del clásico “Almirante Grau” y a regalón seguido, a fines de ese mismo mes, dejó muy atrás a Gruñido marcando 2’58”2/5 para los 2800 metros. Esta seguidilla de triunfos, le sirvió para que ese mismo año nos representa en el Carlos A. Pellegrini de Argentina de noviembre, carrera en la que fue la liebre del grupo en parciales muy fuertes, llegando fuera de poste del crack  Arturo A.

Nuevamente en Monterrico, estuvo en condiciones de reaparecer en diciembre de aquel año en los 3000 del “Cuidad de Lima”, fracasando al llegar en el sétimo lugar de su compañero Gruñido. Definitivamente, la seguidilla de carreras, con viaje incluido, estaba mermando su rendimiento.
  
Ya en el 62, Parsing  disputaba un nuevo evento internacional en una nueva versión del Jockey Club del Perú, pero esta vez en una estupenda actuación, ya que llegaba en el segundo lugar tras el argentino Andino, dejando tercero a el chileno El Zorro.

Luego ganó por Walk Over, limitándose a galopar los 1700 metros del “Leoncio Prado” y ganar lejos el  “Independencia” sobre Proclama, para luego entrar a una merma considerable en su rendimiento, ya que obtuvo un quinto lugar tras Pórfido en el clásico “Comercio”; llegar fuera de poste ante un recuperado Perinox; luego un juvenil triple Coronado como Daré lo dejó quinto a más de 22 largos en los 3000 del “Hipódromo de Monterrico” y en mayo, llegar cuarto tras Palady, Nevada y Dávida en los 1600 del “Hipódromo de Nacional de Caracas”.  

Pero cuando todos creían que ya estaba perdido en las pistas, el pupilo del San Esteban operó un “milagro” y se impuso por 2 cuerpos sobre Palady con estupenda actuación de su jinete Oscar Berdejo, en los 2400 metros del Jockey Club del Perú de junio del 63, ante la emoción de los muchos aficionados que fueron a verlo aquella memorable tarde a Monterrico. El viejo campeón, se despedía de las pistas y de qué manera.

Ya como reproductor en el haras “Villegas”, sólo pudo producir 3 generaciones, ya que murió prematuramente en 1965 a causa de un paro al corazón.

CONSIDERACIONES

¿Unos de los caballos más queridos del turf peruano? Definitivamente que sí. ¿Un verdadero crack?, sin lugar a dudas. Tuvo un sorprendente 1960, en los cuales Parsing pulverizó rivales, incluido la gran Pamplona y rompió cronómetros, porque se acomodaba a la perfección a los codos de San Felipe sin regalar un solo metro. Ya en Monterrico mermó un tanto su producción, porque no le gustaban las pistas pesadas, como el cambio a la arena de Monterrico, pero que de la misma manera, supo dar espectáculo.

Las cifras hablan por sí solas del que fue uno de los caballos más queridos y recordados del turf peruano.