BLACK COFFEY: TODA UNA MÁQUINA CORREDORA


Black Coffey, un lindo zaíno hijo de Spend a Buck, el consagrado descendiente de Buckaroo (Buckpasser) que ganó el Derby de Kentucky y más de 4 millones de dólares en premios, y de Pay Bird, una hija de Storm Bird, que fue un Nothern Dancer famoso, capaz de haber producido al fenómeno Storm Cat, el padre de una larguísima lista de grandes ganadores clásicos.

Este Black Coffey lo importó Augusto Olivares para el stud El Olivar, de los señores Espantoso y Gómez, con los que corrió en sus dos primeras carreras a la pistas.

SUS PRIMEROS SALTOS

La primera de ellas, cuando tenía dos años, en la cual sólo pudo obtener un quinto lugar de Lírico, que marcaba 1’14” para los 1200 metros en la arena.

Ya a comienzos de 1998, obtiene un llamativo segundo lugar aunque lejos, tras Splitfire en su respectiva condicional para no ganadores, siempre sobre la misma distancia de su debut.  Tras estas competencias, fue incorporado al plantel del poderoso stud María Angola.

Y tras dos excelentes figuraciones sobre la arena y el césped, obtuvo su primer triunfo en el óvalo verde, cuando tomando la punta del lote, remató en buena forma y pudo derrotar a Guiseppe Michele en 2’01” para los 1900 metros, con Adolfo Morales en su silla.

Luego repetía el plato en la misma pista, esta vez con “el chino” Christian Aragón en lomos, cuando pasó de largo por fuera en la recta final y derrotar a Prokofiev , marcando 1’31” para los 1500 metros. Black Coffey demostraba que tenía “madera” para estar entre los mejores.

15 días después, en julio, derrotaba en la misma pista y distancia de su anterior triunfo, a Frazer. Esta vez “falseando” en la punta del lote, para venirse de un viaje y derrotarlo con lo justo, ante lindos finales de Renzo Morales, quien lo llevó de la mano.

EL CAMPO CLÁSICO

El progreso del hijo de Spend a Buck se iba manifestando de carrera en carrera y también en sus ejercicios en privado. Es por ello, que su presencia en los clásicos de la temporada no se hicieron esperar. Y con ello, fue inscrito en los 2000 metros del clásico “Mariano Ignacio Prado”(G.II), en donde enfrentaría a un lote respetado de caballos, esta vez, formando una poderosa pareja con su compañero Mago Nativo.

Conducido por Adolfo Morales, fue segundo tras su compañero Mago Nativo, quien fue la liebre del grupo y lo derrotó por más de cuatro largos. Tercero llegaba Kamel, que adelantaba  a Seating Bull.  Hasta comienzos de junio, Black Coffey era apenas un perdedor y en algo más de dos meses, había llegado al campo clásico sin desentonar, lo que evidenciaba se que trataba de un potrillo en plan marcado de ascenso. 

Llego setiembre y con él, la disputa de los 2200 metros del clásico de los Propietarios, nuevamente de pareja con Mago Nativo, pero esta vez, enfrentando a los mejor de la caballada mayor de Monterrico, entre ellos Quickflit, un hijo de Stallion quien era el crack de Monterrico, arrasando con el calendario clásico de la temporada. Y junto con él, Kamel, El Pispa y Talbot. 

La carrera no hizo más que ratificar a Quickflit, como su legítimo ganador, derrotando a Mago Nativo y en la cual, Black Coffey fue la otra cara de la moneda, pues tuvo una actuación totalmente deslucida, llegando en el quinto, sólo adelantando a Talbot. 

De allí al “Gran Premio Internacional Jockey Club del Perú” de octubre, nuevamente en pareja con Mago Nativo, y ante la ausencia de Quickflit, tuvo un sorpresivo ganador como El Pispa, quien conseguía la mejor victoria de su campaña. Black Coffey terminó sintiendo la presión llegando en el quinto bolo en una nueva deslucida actuación, no progresando como sus allegados esperaban de él.

Es por esta razón, después de haber participado en clásicos de grupo, el pupilo de Olivares volvía a las condicionales, esta vez  sobre 1500 metros en el pasto, volviendo a fracasar al llegar en el séptimo lugar, en una competencia que tuvo a Giocco como ganador. Y un mes más tarde, cerrar el año obteniendo un discreto cuarto lugar tras Prokofiev, Serrat y Caruso Jr. en ganadores de 2 y 3 sobre 1800 metros en el pasto.

ESPERADA MEJORÍA Y TRIUNFO CLÁSICO

Black Coffey, no respondía en el momento de la verdad, a la forma como trabajaba. Además tenía como única “contra”, su falta de kilos dentro de un organismo que pedía más y era el reto que tenía que ir superando.

Ya en 1999, y tras un descanso obligatorio, dado ese “cuadro” de merma, Black Coffey, comenzó a dar signos de recuperación. En abril obtuvo su cuarta victoria en una nueva condicional del césped,  tras ir pelando la carrera con Skayo, quien le cortó la línea, en la que había sido una disputadísima llegada con una cabeza a favor del hijo de Stack. Cristóbal Herrera, conductor del zaíno del María Angola, procedió al reclamo, siendo este aceptado por la Junta de Comisarios, que tras unos minutos de deliberación, procedieron a distanciar al ganador. 

Pero  Augusto Olivares, su preparador, siempre vio a este negro, como un caballo de un tremendo potencial, que podía ser capaz de llegar a las alturas de crack y así comenzó a sucederle en mayo, cuando Black Coffey se anotó de punta a punta los 2200 metros sobre la arena, del clásico “La Copa” (G.II) con Manuel Aguilar quien llegaba por primera vez a conducirlo, dejando atrás a Sandra, cuando la Book The Band del Hobbie estaba en un altísimo nivel que le había permitido escoltar a Madame Equis en el latinoamericano, dos meses antes de esta carrera, y también al noble y valiente Quickflit.

Y lo que hizo después Black Coffey le siguió dando la razón, a tal punto que por su generoso despliegue fue que Matute, su compañero de colores, pudo ganarlo con lo justo de atropellada en los 2300 metros en la arena del clásico “Comercio”, y después se convirtió en un durísimo rival para Madame Equis en los 2400 metros del “Independencia”, quien tuvo que estampar 2’31”2 para poder ganarlo.

Luego su segundo clásico de la temporada apelando a su garra, cuando en una carrera nada fácil, se aferró a la punta, con las ganas y clase de los que son estrellas y así remató angustiado pero ganador sobre Splitfire a quien sólo le sacó un pescuezo de diferencia al llegar al disco, en los 2000 metros del “Mariano Ignacio Prado” (G.II) sobre la arena, en 2’06” con Renzo Morales, quien volvía a su conducción.

Black Coffey tuvo una última muy buena carrera más en el año, cuando escoltó a Batuka en los 2400 metros del “Jockey Club del Perú”, ya que esa tarde fue el que desengaño a la propia Madame Equis, que llegó tercera, y ya después sintió las duras carreras, y con el físico magro que no lo acompañaba, comenzando a mermar.

Es así que sólo pudo llegar cuarto lejos, de St. Cloud, aunque partiendo en malas condiciones ya que se quedó a unos 5 cuerpos al momento de la largada, en los 2400 metros del “Hipódromo de Monterrico”.

SU GRAN EXHIBICIÓN


Pero hubo algo bueno en medio de la merma, que fueron sus pocas actuaciones, apenas tres, que le permitieron con el descanso consiguiente, reencontrar su estado, y dar toda la impresión de reiterar su enorme despliegue corredor.

Su primera carrera en febrero, corriendo aún falto, llegando quinto en un lote respetable, tras El Bolo, pero luego en julio,  se pudo llevar entre aplausos, los 2400 metros de una nueva edición del clásico Independencia. Porque Black Coffey sin mayor apuro fue ganado los palos y la punta, llegando entero y totalmente capaz a definir, ya en el último codo, en tanto que Clapton demoraba su avance, cuando trato de ganar terreno entre Sucre y El Pispa que iban delante suyo y ya muy agotados.

El final de Balck Coffey fue sólido, a tal punto que hizo 38”, para los últimos 600, y le dio un tiempo total de 2’30”2/5, en tanto que Clapton, pudo descontar algunos cuerpos en los tramos finales, aunque llegó separado a 6 ½ .

Luego disputa en octubre los 2400 del Jockey Club, en donde se encontró con un arrollador corredor como Sharaf , en su mejor momento, que fue capaz de correr a destajo, derrotando a Clapton, con Black Coffey tercero, no pudiendo repetir su gran actuación del Independencia.  


CAMBIO DE COLORES Y PELLEGRINI

Vino la compra y el cambio de colores al TR, del turfman Jaime Flores. Y en manos del preparador Jorge Salas, fue especialmente alistado para ser parte del Carlos Pellegrini en Argentina de diciembre. En esta carrera, Black Coffey, quien contó con la monta de Edwin Talaverano, fue un digno puntero de la carrera, pero en el codo final, se fue parando paulatinamente. La pista y la presión de la carrera, terminaron por “comérselo”. A pesar de ello, obtuvo más que una decorosa presentación al rematar en el séptimo lugar.

Ya en Lima, su reaparición se llevó a cabo en febrero, ya en el 2001, con motivo de los 2000 metros del “Enrique Meiggs” (G.III), y a pesar que no se encontraba al 100%, salió decididamente a tomar la dirección del clásico y cuando todos dudaban de que pueda “aguantar”, pero el hijo de Spend a Buck fue capaz de mantener su paso, obligado a imponer su calidad, comprendiéndolo de esa manera su jinete Adolfo Morales y llegó a la meta con casi cinco cuerpos a su favor sobre Farenza, Shanon a 10 ½ ; Spicy Red a 10 ¾ y Gestor a 13.

Luego llegaron los 2400 metros sobre el pasto del “Aniversario de la Fundación del Jockey Club del Perú” que tuvo a Sky Marshal como indiscutible ganador, y carrera donde Black Coffey fue asediado desde la partida por Splitfire, terminando muy agotado, llegando fuera de poste. Pero un mes más tarde fue a la arena de los 2100 metros del “Enrique Ayulo Pardo” (G.II), y lo ganó de punta a punta, a pesar de soportar el asedio de Perseo, a quien derrotó por más de 4 largos con Renzo Morales en su control. Clapton llegaría en el tercer lugar, delante de Aniquilador. 

En mayo, nuevamente con Renzo Morales, corrió a su gusto y con violencia desde la última milla, en los 2200 metros del tradicional clásico “La Copa” y termino ganando por 7 ½ sobre Túnez, Aniquilador y Sucre, marcando 2’18”1/5 para la distancia.

Llego el descanso, y su reaparición se llevó a cabo en una nueva edición del clásico “Independencia”(G.I),  ante un reducido lote de caballos y con 6 años a cuestas Black Coffey siguió corriendo como grande y lo volvió a ganar como sabía hacerlo, o sea, mandando desde la partida, sin otorgar la menor tregua y marcando parciales severos, para dejar atrás nuevamente a Túnez por más de 7 cuerpos. 

Luego llegaban Best Of Friends y Graco.

En agosto, caía derrotado por Guarique, en los 3000 metros sobre el césped del “Santorín” (G.II), tras sostener una lucha imparable con Berliotz desde los primeros metros, lo que propició que llegara totalmente agotado a definir la carrera. 


EL ESPECTÁCULO Y TRÁGICA MUERTE

Y otra verdadera exhibición del hijo de Spend a Buck llegó en los 2400 metros del “Jockey Club del Perú”, donde nuevamente tomó la punta desde la partida y destrozó prácticamente a  Shawshank quien pagó caro el hecho de querer seguirlo en el trayecto, derrotándolo por 8 3/4 , mientras que Maeto y Huari, se salvaban de llegar fuera de poste, en 2’31”2/5 con gran actuación de su jinete Renzo Morales, quien lo conocía a la perfección.

Y Black Coffey cerraba el año, nuevamente dando espectáculo, corriendo como juvenil y en medio de parciales de respeto, que a cualquier ejemplar lo haría llegar “muerto”, llevándose la carrera de punta a punta con mucha behemencia, dejando lejos en el segundo lugar, nuevamente a Shawshank y a Capitán Coraje y St. Cloud que apenas se salvaron del fuera de poste.

Y cuando todo parecía presagiar que el pupilo de Jorge Salas había alcanzado la máxima plenitud de su campaña y sin rivales que intentaran ganarlo, el hijo descendiente de Pay Bird, sufrió un grave accidente en su pesebrera, cuando mordió un cable eléctrico“ sin protección”, lo que le produjo una electrocución, muriendo casi de manera instantánea.



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