CABETO, NEMROD, LANGFORD Y EL INTERNACIONAL DE 1976.

El sábado 18 y domingo 19 de setiembre, hace casi ya 40 años, se realizó un exitoso festival internacional en el hipódromo de Monterrico, cuando era el presidente del Jockey Club del Perú, el Gral. José Rodriguez Razzeto, con el triunfo estelar de Cabeto en el “Gran Premio Internacional Jockey Club del Perú” y las victorias de Nemrod en la milla internacional del “OSAF”, y del argentino Langford en la recta del “América”.

Setiembre no era un mes de carreras internacionales, pero ese año, probablemente para el concurso de caballos argentinos, se programo a la mitad de ese mes y llegaron Langford y Distel para la recta, Povorino y Contraventora para correr la milla y El Andaluz y Telefónico para los 2400, los cuales conformaban una estupenda delegación.

Y Chile a Pueblo Hundido y a Piche en la recta, a Picacerito y Firibundo en la milla y a Hall Wallis y Gentilicio en los 2400 metros.

Ante estos rivales que eran sin duda muy fuertes, la caballada peruana tuvo que confiar en gran parte en la generación juvenil de 3 años, ya que la que tenía cuatro, había perdido a varios de sus más importantes valores. Ya no estaban Aerópago ni Palao, ni Asombro, ni Berbecho por citar a los cuatro más importantes, pero si quedaban Adriano, que había vuelto tras una curación en la rodilla, y en la milla Nemrod, el St. Christopher del Altamar que estaba en esos momentos alcanzando su mejor nivel.

Pero la recta, el juvenil Don Gonzalo, un Kokotito muy corredor que preparaba Juan Suárez, acompañada por otra juvenil muy corredora como Alemana y por la veterana Flor de Loto, que ya estaba corriendo sus últimas carreras cuando ya tenía nada menos que 8 años.

Para la milla, los tres años El Duende y Escipión encabezaban la lista y allí estaban cerca Betín, inacabable y siempre bravo aunque como Flor de Loto, con 8 años a cuestas, y en menor medida a Nemrod, que venía de protagonizar un estrecho final con Balzac en el clásico “Selección de Milleros”, que se decidió a su favor, ante el distanciamiento del pupilo del stud La Pampa.

Y en los 2400 metros, Cabeto y Torvo encabezaban la avanzada peruana, seguidos por Adriano, y la también juvenil Demanda, que iba en pareja con Torvo. Y de Le Vodkatine que había ganado el Derby, ya había perdido potencia y no era en ese momento un competidor de peligro.


LANGFORD Y NEMROD EL SÁBADO

La recta del “Gran Premio Internacional América” inauguró la tarde sabatina y Langford con Vilmar Sanguinetti, que ya era jinete estelar en Palermo y San Isidro, dejó claramente atrás, ya que le sacó 4 cuerpos, a Leading Tudor, que corriendo por las barandas de afuera con Aníbal Prado, lo escoltó y remataron más atrás Limbo, Abbey Road y Swagili.

¿Pero qué pasó con las otras figuras peruanas? Que tanto Alemana como Don Gonzalo llegaron lesionados. La yegua, que ya venía de derrotar a Flor de Loto, tras una excelente actuación en el Especial “Uchumayo”, se golpeó una mano 10 días antes de la carrera, y llegó visiblemente falta.

Y Don Gonzalo, después de trabajar 600 en 33” a mitad de semana, se inflamó un tendón y llego a “empujones” a la carrera, pero ya visiblemente mermado. Y ya Flor de Loto mostró que tenía que irse al descanso.

Esto dicho sin quitarle méritos a un estupendo velocista argentino que marcó 58” y que desde los últimos 500 trajo dominada la carrera. Es interesante recordar esto, porque en esos años los argentinos ganaban también aquí con pistas de 58” y no de 55” ó 56”.


NEMROD CON RICARDO QUISPE

Una hora después, la milla del “OSAF” violentamente disputada desde el inicio con Escipión y Nemrod en los primeros lugares y con Povorino, que fue hecho claro favorito porque llegaba con gran campaña, tras ellos. El Duende no estuvo de salida muy ligero, pero se ubicó poco después cerca de los punteros y el chileno Picacerito era otro que llegó bien colocado al codo final.

Fue en esos momento que Nemrod que iba con Ricardo Quispe, fue acosando a Escipión, éste guiado por Antonio “el pulpo” Aburto y cuando ingresaron a la recta final, lo comenzó a dominar poco a poco.

Cuando esos sucedió, apareció la figura de El Duende, al comienzo dominador, pero Nemrod lo pudo controlar ya en los últimos 100, el hijo de El Fuhrer, que llegó ligeramente falto, ya no fue capaz de quebrar y remató a ½ cuerpo. Escipión fue siempre tercero, el chileno Picacerito cuarto, el valiente Betín quinto y la corredora argentina Contraventora sexta muy cerca.

1’39” fue el tiempo y Nemrod, nacido y criado en el haras Lurigancho, le dio un gran lauro a las sedas del stud Altamar y también a su preparador Sabino Arias.


CABETO Y TORVO, ANTES QUE EL ANDALUZ

Con los triunfos del argentino Langford en la recta del “América” y del peruano Nermod en la milla del “OSAF”, del sábado 18 de setiembre, se dio vuelta a la hoja y llegamos al domingo 19 y ala disputa de los 2400 metros del “Gran Premio Internacional Jockey Club del Perú”.

Como explicamos líneas arriba, la potencialidad de la representación peruana estaba apoyada en sus mejores potrillos y potrancas de 3 años. Por ello Cabeto, el cual había escogido Arturo Morales, y Torvo en pareja con Demanda con Adolfo Gonzales y Víctor Centeno, el jinete peruano que había sido líder en Palermo y San Isidro en el 75 y que había sido contratado junto con la delegación argentina eran los tres máximos candidatos.

Estaba Adriano, el hermano menor de Antinoo y uno de los mejores del año 75 que había vuelto tras una operación en una rodilla y tras ellos, varios más porque el número total de competidores llegó a 16.

El Andaluz era la gran carta argentina y extranjera de la carrera, ya que en esos años 70´s los caballos chilenos habían sufrido una merma, pagaban de alguna manera el proceso político y económico que desencadenó la llegada de Allende al poder y su posterior derrocamiento, y la opción de Telefónico, con una campaña buenísima de potrillo pero venido algo a menos en el 76, no se descartaba del todo ni mucho menos. Había la conclusión final, que confiar en la juventud, porque de no responder El Andaluz y Telefónico los iban a desbordar.


CABETO TRAS EMOTIVA CARRERA

El Andaluz era un caballo del hipódromo de La Plata, que tenía, y tiene, una cancha con una textura muy similar a la de Monterrico, ya en este momento no tanta, y era además un magnifico caballo clásico, segundo en el Carlos Pellegrini del 75 y con gran campaña clásica en todo el 76. 

Y El Andaluz salió abierto porque su llegada a los puestos de avanzada no iban a significar ningún problema, por su natural velocidad y porque su jinete Carlos Pezoa, un chileno afincado en Buenos Aires,  conocía la pista de Monterrico. El había corrido en el Derby del 66 a Terremoto, el hijo de Turmoil del Oxapamapa, que llegó tercero tras Arrabal y Lóriga.

Entonces, El Andaluz llegó sin mayor esfuerzo a la línea de Bon Chance, Pirineo y Le Vodkatine que fueron los iníciales punteros, y cuando pasaron por primera vez frente a la meta, ya estaba sobrándose en la punta del grupo. Pezoa no quiso adelantar y se quedó tranquilo durante todo el primer codo, tratando también de enmendar ligeramente  la línea de su caballo que buscaba abrirse aunque no de manera significativa.

Ya en la subida El Andaluz era el puntero y con peligrosidad propia del que era un gran candidato y que además había llegado al comando sin mayor esfuerzo.

Entonces Arturo Morales y Adolfo Gonzales se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo y como no venían desantendidos con Cabeto y con Torvo, los comenzaron a apurar.

Cabeto, en la baranda, comenzó a avanzar y como El Andaluz corría algo abierto, Morales vio la ocasión de apretar de subida y de seguir en la baranda, e hizo algo similar a su maniobra con Negrito en el latinoamericano del 87, es decir, se adueñó de los palos y se fue sin dilaciones a buscar la verdad de su caballo y de la carrera.

Cabeto y El Andaluz corrieron juntos el codo final, cuando ya Torvo estaba tercero y Adriano con Demanda ganaban posiciones y también se acercaban al gran puntero, cuando ingresaron a la recta final, llegó la verdad y ella fue complicando al hijo de Pedagogue del San Felipe que poco a poco fue quebrando la línea del argentino y que pudo defenderse del avance tesonero de Torvo que terminó por escoltarlo a dos cuerpos.

A cinco de Torvo, El Andaluz llegó tercero, y a dos del hijo de Marinet, Adriano con Antonio Aburto llegaba cuarto, y Demanda quinta 1 ½ cuerpos más atrás. Sexto Tambo de Belén, el tajón del Capri, con Marcial Jurado, sétimo y octavo los chilenos Hall Wallis y Gentilicio, noveno Jhonny Banana con Juan Walter Castellanos y décimo Telefónico con Sanguinetti.

Cerraron el grupo Embassyto con Juan Picón, Promise, la corredora hija de Cortina del Salva, que ya estaba lesionada, con Ernesto García, El Jefe con Ricardo Quispe, Le Vodkatine con Franco Gallo, Pirineo con Gonzalo Rojas y Bon Chance con Paco Mendoza.

Cabeto, un alazán hijo de Pedagogue y Evasión del haras San Felipe, que fue comprado y devuelto al haras, fue alistado por Erasmo Quiñones, fue guiado por “el arquitecto Arturo Morales”, marcó 2’34”1/5 para los 2400 metros y coronó un estupendo festival hípico internacional en 1976.