ALMAZÁN: VELOCISTA DE CALIDAD


En 1989, apareció la figura de un fornido castaño de 555 kilos, hijo de Ancient Wisdom, este un linajudo norteamericano hijo de Drone, por lo tanto nieto del jefe de raza Sir Gaylord. Su madre Pinball Wizard, fue “rota” desde aún antes de debutar y que con una rodilla en pésimas condiciones y que con apenas dos o tres flores, se ganó dos carreras en la recta, antes de casi quebrarse en su tercera. 

Este Almazán fue adquirido el remate del haras La Paloma, por el Sr. José María Jiménez  para vista las sedas del stud Sotillo, del cual fue propietario. 

Ya puesto en manos de Camilo Traverso, y como 2 años, fue cómodo ganador sobre Webster , en su debut, en no ganadores y luego gran actor en los 1500 metros de “La Copa de Oro”, cuando montado por Jacinto Herrera, llegó cuarto dando “guerra” desde el inicio de aquella desbastadora carrera que terminó premiando la garra de Orizzonte.

Y luego una “anormal”, cuando se gastó al freno, cotejando con Royal de Rosas en la milla del “Perinox” y a regalón seguido, la rehabilitación espectacular, con un triunfo por 9 cuerpos sobre Hermano Lobo, Fulton Street, Pródigo y más,  en 1’23”2/5 para los 1400 metros, ya en ganadores de 1.

FUERTE LESIÓN

Pero poco después, el desprendimiento de un hueso en la rodilla, la operación, el descanso y el retorno, recién se pudo dar en noviembre de 1990. Con la monta de Guillermo Herrera, le ganó de salida a Doctor Inox muy fácil en 56”3/5 para los 1000 metros  y a las dos semanas prevaleció sobre Hetico, también haciendo galope largo en 0’57”3/5, siempre sobre el kilómetro. Y de allí, el salto a los grandes de la velocidad.

GRAN SALTO

Era un salto, diríamos mejor, un salto triple que tenía que hacer este Ancient  Wisdom, que para quienes lo habían visto de cerca, se trataba de un caballo de enormes condiciones corredoras, que podía tener el respaldo de la calidad que le daba su “mamá”. Pero allí estaba el “pero”, de Hetico, Lenz y Tweenty, saltaba al lado de los grandes.

Necesitaba un salto triple y lo dio, cuando disputó los 1000 metros del “Enrique Swayne Wallace” que tuvo carácter internacional con motivo del meeting internacional que organizó el Jockey Club del Perú, por el 30° Aniversario de la Inauguración del Hipódromo Monterrico, con la presencia del representante ecuatoriano Speedy Rasputin y del chileno Wordlwatch que llevó la monta de Pedro Cerón. Pero esa tarde Almazán corrió brillantemente desde el inicio, corriendo ligero y parejo, pero exponiendo también, cuando llegó Prince Vaduz, ya con su veteranía llena de calidad, a reclamar un triunfo y una copa que se le escapó, recordemos, en octubre del 89 y 90. Tercero, como siempre parejo y luchador, Quinké de Rosas, quien chocó “con la horna de su zapato”, que le significó Almazán, puesto salió a correr a su lado desde el inicio, cuarto El Porqué y completaba el marcador Don Aby.


Almázan se había convertido de “plomazo” el líder de la velocidad y lo salió a confirmar en el kilómetro del “Clásico Año Nuevo”, de inicios del 91, que lo que había hecho en el “Enrique Swayne”, no había sido producto de la casualidad y donde salía a enfrentarse nuevamente a los mejores de la velocidad.

Almazán que conto con la monta de Edwin Talaverano, fue una verdadera máquina que salió impecablemente del partidor y que fue minando la resistencia de sus rivales. La prueba quedó prácticamente reducida a un match, entre el hijo de Ancient Wisdom y Southern Dancer, el cual salía disparado de la gatera y se puso a pelear valientemente al lado del pupilo del stud Sotillo.

Ya a 300, el paso destroncador de Almazán comenzó a prevalecer sobre la línea de Southern Dancer, mientras que los otros corrían visiblemente alejados y a 150, terminó por imponerse y terminó ganando por casi 4 cuerpos sobre su bravo rival, en 55”2/5. Tercero El Porqué, delante Nothern Black.

Almazán, había dado una demostración estupenda de su capacidad corredora, y en un tiempazo.
20 días más tarde, salió anotado en los 1000 metros del “Enrique Batifora Villa”, enfrentando entre otros a Prince Vaduz, Quinké de Rosas y Mercenario.

Nuevamente montado por Talaverano, Almazán siguió reinando y llegó a la meta perseguido por dos ilustres campeones de la corta, los cuales se veían superados por el nuevo monarca de la velocidad. 

Almázan salió a correr muy fuerte por fura de todos y tomó la dirección del lote, para en los últimos 500, comenzara protagonizar en la que sería una estrechísima llegada, entre el cuatro años y dos viejos luchadores peleando el triunfo, ya que hubo un cuerpo entre Almazán y Prince Vaduz que fue el segundo y apenas una cabeza entre el hijo de Vaduz y de Quinké de Rosas, como siempre guapo y valiente. La velocidad tenía un líder sólido, capaz y ganador que lo asentaban a base de su juventud.

A fines de Febrero, Almazán defendía su título de crack de la velocidad, en el tradicional Premio “El Vino” y sus 1000 metros sobre la arena. Esta vez montado por Luis Ranilla y dando ventajas en el peso a sus contrincantes de turno, el descendiente de Pinball Wizard salió “con todo” a mostrar su paso y su categoría desde los saltos iníciales. Al final terminó dominando sin angustias a Southern Dancer y tras ellos, sólo pudo contabilizarse la actuación de El Velocista, que dio la impresión  por algún momento que podía ser la escolta del nuevo crack de la velocidad.

El panorama se le presentaba muy favorable al pupilo de Camilo Traverso, ya que se afirmaba como un ejemplar que podía dominar la velocidad como lo hizo un estupendo campeón de la velocidad como Stratos, años atrás, por más de una temporada, ya que no tenía seguidores de su edad.

EL VELOCIDAD 

 Ya con estos pergaminos, Almazán salió en calidad de estrella, para adjudicarse el clásico Velocidad (G.I), nuevamente frente a los siempre vigentes Prince Vaduz y Quinke de Rosas como principales rivales. Y junto con ellos El Porqué, El Velocista, Summer, Thundercats, Royal Form; Celendín, El Directorio y I Love You.

Y la carrera se desarrolló como se tenía previsto, ya que fue vibrante durante su recorrido con matices dramáticos, ya que tuvo un estrechísimo y espectacular final. La lucha fue intensa a partir de los 200 finales, podía ser Almazán como Quinké de Rosas o un Prince Vaduz que estaba con ellos prendido, el que se podía anotar el primer clásico de grupo de aquella temporada. A 100 del disco, Prince Vaduz se rendía pero sin abandonar la escena y eran Almazán y Quinké de Rosas los que lucharon bravíamente por alzarse con la victoria la que finalmente cayó por ½ cuerpo sobre el pensionista de 
C.B.C que saltaba nuevamente al primer plano de la velocidad.

Pero los problemas llegaron para Almazán, ya que le resurgían nuevamente sus dolomas en sus rodillas, y por otro lado, el resurgimiento de Quinké de Rosas que no quería perder su cetro así nomás. 

PROBLEMAS Y DOLOMAS

Y estos problemas se agudizaron en la disputa de los 1000 metros clásico “República del Paraguay”. Almazán no partió bien, aflojando mucho al final, porque no salía aún del bache que tuvo quince días antes de la carrera, el cual hicimos mención líneas arriba, llegando sólo en un quinto, lejos del ganador que fue Quinké de Rosas, quien ratificaba su gran momento.

2 meses después y tras la curación y el descanso, Almazán nuevamente con Edwin Talaverano, pudo reaparecer  en la recta del clásico “Antenor Rizo Patrón Araoz”, y tras salir corriendo muy fuerte, sufrió una severa hemorragia nasal, llegando en el último lugar.


NUEVO RESURGIMIENTO

Y tras un nuevo descanso, Almazán pudo reaparecer en setiembre, bastando el descanso, donde Camilo Traverso pudo “armarlo” nuevamente y se le pudo ver en los 1000 metros del clásico “Dr. Luis Suárez Cruz”. Siempre con Edwin Talaverano, pudo cobrarse su revancha sobre Quinké de Rosas. Esta vez Almazán, aprovechó la lucha que tuvo Quinké de Rosas con Horus, y cuando el hijo de El Amanecido lo quebró , Almazán ya estaba a su costado, protagonizando de nuevo un intenso final, en el cual el castaño del stud terminó prevaleciendo.

Ya en noviembre, llegó un nuevo choque entre estos grandes velocistas con motivo de la recta del “Miguel Angel Venero”, con la inclusión de Shurok, el Surrender At Sea,  que venía de derrotar justamente a Quinké de Rosas en el kilómetro del “America” (G.I). Esta vez Shurok tomó la punta, mientras que Almazán con el “conejo” Luis Ranilla en sus lomos, salía de afuera a buscarlo y Quinké de Rosas quedaba de esos primeros saltos, un poco más atrás. 

Shurok fue asediado por Almazán, sin que ninguno de sus otros rivales, incluyendo a Quinké de Rosas, fuera capaz de acercársele. Hasta los últimos 150, Shurok y Almazán corrían como un solo caballo, pero después el hijo de Ancient Wisdom se fue separando lenta pero seguramente y se llevó todos los honores. 

Era un hecho señalar que cuando Almazán estaba sano, corría espléndidamente y con todos los “ingredientes” que debía poseer un verdadero crack.

SUS DOS ÚLTIMAS ACTUACIONES

Y a a inicios del 92, Almazán se había convertido nuevamente en el monarca de la velocidad, saliendo como el abanderado, en los 1000 metros del clásico “Año Nuevo”. Nuevamente con Edwin Talaverano y esta vez lomeando 60 kilos, tená como principales contrincantes a Coronado, Horus, Rambo, Webster y Celendín. 

Y Alazán a pesar de dispensar kilos a sus oponentes, pudo sortear una serie de inconvenientes. El rimero de ellos cuando Webster salía disparado en la punta con sus 45 kilos, como Horus, Thundercats y Coronado. Almazán quedó atrás, recibiendo la arena y mal parado en los primeros 200 metros.

Pero poco a poco fue imponiendo su gran categoría, y en los últimos tramos, terminó con los livianos, en una carrera que ratificó su clase de gran velocista.
Luego vino una nueva actuación en la recta del “Eduardo Batifora Villa”, cuando Prince Vaduz se llevaba los aplausos con una gran victoria, y con un Almazán que con su coraje a cuestas, pudo llegar en el segundo lugar, a pesar de sufrir nuevamente de abundante hemorragia nasal, a tal punto que tuvo que ser desmontado por su jinete Luis Ranillla a pocos metros de haber cruzado la meta, en la que sería su última actuación en las pistas.

UN GRAN VELOCISTA

Almazán fue un digno luchador, que surgió de un momento a otro al estrellato de los consagrados de la velocidad. Un castaño que cuando estuvo sano, mostró su verdadera valía, derrotando a los “grandes” de una linda etapa de velocistas, que tuvo nombres como los de Quinké de Rosas, Prince Vaduz, Shurok, entre sus principales figuras. Crack’s de la velocidad que para ganarlos había que “correr” y estampar grandes registros, y Almazán lo supo hacer. Un auténtico crack.