¿CUÁL PUDO SER LA MEJOR DE FLOR DE LOTO? ¿MERECE UN MONUMENTO?

Conversábamos el fin de semana pasada, con unos amigos hípicos  sobre cual pudo haber sido la mejor carrera de Flor de Loto a lo largo de toda su gran campaña.

Probablemente las más impactantes fueron las de Buenos Aires y Montevideo, porque medir la mejor, entra en un terreno muy difícil de apreciación. Pero veamos.

La de Palermo, sin duda fue espectacular y además muy importante por lo que representó en aquellos momentos, en los cuales nuestros caballos comenzaron a “sentirse” en Sudamérica.

Flor de Loto, no llegó como una desconocida a Buenos Aires y eso se pudo dar con el dividendo que pagó, era la tercera boleteada y la segunda en el juego del placé, sport que fue superior al que abonó Santorín, hora y media después, por el hecho que ya había ganado en Lima, el internacional de la recta en marzo de aquel 1973.

Y aquí había venido el argentino Rancho el Medio, que era el segundo favorito de la carrera y este Rancho el Medio había perdido de la hija de Troika.

Pero una cosa era en Monterrico y otra muy diferente en Palermo, con viaje incluido, y además con la presencia de los juveniles argentinos que estaban encabezados por El Supremo, un inmenso tordillo de más de 500 kilos, que cargaba 54, contra 57 de la yegua. Por eso fue que el potrillo fue el favorito.
Y ya en medio de la carrera, Flor de Loto, que estaba bajo el cuidado de Carlos Pianezzi, con quien había ganado en Lima, el recordado Calquín preparó a Flor de Loto desde setiembre del 71, reemplazando a Luis Palma, pudo salir al frente y oponérsele a El Supremo y a Rancho el Medio, en medio de un intenso final. Hubo, cabe recordarlo, pescuezo y ¾ de cuerpo entre los tres.


Pues bien, Flor de Loto llegó a Lima de regreso, absolutamente consagrada y cuando la embarcaron nuevamente para la cita de Montevideo, tenía otro preparador, Pablo Graña, y era la que representaba todo el poderío del grupo peruano, porque los que iban al “José Pedro Ramírez”, podían cumplir, pero era una tarea harto difícil que pudieran ganar. Eran Flaminio y El Visitante.(Como todos sabemos Flaminio ganó).

Y creemos que la de Montevideo, la que en esta conversación de hípicos más impacto e incluso a opinión propia, estuvo encima de la de Palermo. Y lo creímos porque tuvo un mérito tremendo. El Supremo no viajó, pero sí Rancho el Medio, y con él, estaba una caballada uruguaya, que competía en su sitio, y en medio de una distancia que no era la recta, porque en Maroñas no hay codo de recta, sino de 1100 metros.

Entonces había que partir y llegar, Gonzalo Rojas no podía dar ningún tipo de concesiones con la yegua peruana. Y había, con respecto al caballo argentino, otra diferencia que había obligatoriamente que considerar. Mientras que el argentino cruzó simplemente el Río de La Plata, Flor de Loto, tuvo que hacer todo el viaje otra vez.

Y además de ello, comenzó a llover muy fuerte poco después del triunfo de Flaminio en el Jo´se Pedro Ramirez, y la cancha estaba barrosa y el clima, decididamente no ayudaba a la peruana. Más bien, se estaban dando todos los “ingredientes” para pensar fríamente que la alazana podía perder, y que una derrota digna de su parte, no cambiaba en nada su sitio, ni su imagen.


Y con El Rancho el Medio, estaba Eduardo Jara, un jinetazo, amplio conocedor de la pista de Maroñas.

Pero Flor de Loto se rió de la lluvia, del codo, de los especialistas uruguayos y de la categoría de Rancho el Medio y volvió a regresar triunfadora. Salió disparada al frente, pero el derecho era largo, y cuando lo pisaron, tenía muy cerca al argentino.

Allí, se pensó que la carrera podía ser desfavorable, pero eso no sucedió. Flor de Loto lo aguantó con un esfuerzo tremendo, es cierto, pero no dejó superar. Y hubo la misma diferencia que en la recta de Palermo.

42 años después de esta hazaña, muchos  seguimos pensando que esta extraordinaria alazana, merece un monumento al lado de Santorín. La historia de nuestro turf lo marca de una manera inobjetable. ¿Qué dirigencia será capaz de hacerlo?. Los hípicos, lo seguiremos esperando.