UN VALIENTE ALAZÁN: EL PISPA

El Pispa ganando el Clásico Internacional Jockey Club del Perú
siendo esta la mejor victoria de su campaña.
Llamativo y fornido, El Pispa fue un potrillo que llamó la atención en las ventas del haras San Pablo en la generación que tuvo 3 años en 1996 y que llegaba a las ventas con el nombre de Perfect Parade.
El Pispa era un hijo de Prince y Virtuosa, esta yegua argentina descendiente de El Virtuoso y Alexandria por Mariache. Prince, su padre, tuvo la característica de ser un gran padrillo con muy pocas oportunidades por diversas razones y que perteneció a la ilustre generación de 1984, compartiendo éxitos y grandes carreras a lado de Lutz, Galeno, Artigal y Lurín y eximio dominador de la pista césped. Fue en esa pista que se impuso con Marcial Jurado en el internacional “Copa de Plata Andina”, en octubre de 1984.
El Pispa que defendió los colores del Don Saar, fue haciendo una corta campaña porque tuvo problemas físicos y se la pasó corriendo poco pero la mayoría de las veces bien, y alternando temporadas de acción con etapas de curación y de obligado descanso.
En 1996 y como 2 años, pudo salir de perdedores al segundo intento, cuando derrotaba a Goldfield y Varadero en los 1200 metros de una condicional, marcando 1’13”4 para la distancia y la monta de Adolfo Morales, para luego intentar el campo clásico en los 1500 metros del “Selección de Padrillos – Copa de Oro”, realizando una regular actuación al llegar cuarto tras Pan de Azúcar, Goldfield y Vezprem .
Luego llegó una curación y pudo reaparecer recién en junio del 97, llegando lejos de Rio Duero, para un mes más tarde comenzar a recuperarse y arribar en el segundo tras Retama’s Gold en una condicional sobre 1600 metros y ya en setiembre, ganar su segunda condicional con Luis Gonzáles sobre Rozan, señalando 1’26”2 para los 1400 metros.
Posteriormente el pupilo del Don Saar realizaría tres actuaciones sólo regulares en la milla, como su mala actuación en el “OSAF” que ganara brillantemente Bonina, su cuarto lugar tras el valiente Mr. Andy, Nono Pistolas y Domingo en el “Juan Magott Roselló”, y antes de culminar el año, alcanzar un cuarto lugar en el premio “Glorias de la fusta” que ganara Raghia.
Nuevamente sus delicados bajos le hicieron estragos al hijo de Prince, quien tuvo que ser sometido a una nueva curación y por lo tanto a un obligado descanso.
Ya en mayo de 1998, reapareció dejando atrás a Retama’s Gold con la monta de Ernesto Oro y en junio no figuró en una condicional que dominó Conquistador. Estaba como se comprenderá, a “kilómetros” de su competencia ideal.
Tras un nuevo descanso, reapareció el 25 de agosto y escoltó a Heritage, y quince días más tarde, el 3 de setiembre, fue capaz de superar a L’Grand Robespierre por medio cuerpo y de marcar un buen tiempo para los 1900 metros , 1’58”3/5, que estaba aproximadamente en menos de 2’6” para los 2000.
Fue a partir de esa carrera que su preparador Roberto Salas, decidió alargarlo y con Benjamín Padilla en sus controles, salió a enfrentar a los mejores en el clásico de los Propietarios.
El Pispa sorprendió incluso a sus parciales y se ubicó cuarto a 4 cuerpos de Quickflit y se ganó su pasaje a los 2400 metros del Jockey Club del Perú que aquel año tuvo carácter internacional, por ello fue estimado como un caballo que podía ser muy peligroso en la medida que siguiera elevando su rendimiento.
Y en aquel Gran Premio Internacional Jockey Club del Perú y sus siempre severos 2400 metros, este progreso llegó y de manera rotunda con Benjamín Padilla, quien lo sabía comprender a la perfección. En una estupenda carrera, ya que estuvo delante de Tunelero, del argentino Jut So y también de Sandra entre otros, obteniendo la que sería, la mejor carrera de su campaña. Un mes más tarde, volvió a caer en su regularidad y sólo logró un cuarto lugar tras Manhattan en el “Asociación de Criadores de Caballos de Carrera del Perú”.
En 1999 tras una nueva curación, sólo pudo actuar en una sola oportunidad y fue capaz de figurar en el quinto lugar en el clásico “Independencia” que volvería a consagrar a una campeona como Madame Equis.
En el 2000, en base a su calidad, alcanzó a obtener dos buenos triunfos. La Primera de ella sobre Bohemio en un hándicap sobre 1800 metros, con Marcos Ccamaque y en la milla sobre Navajo, con Ernesto Oro en su silla, para salir a enfrentar nuevamente a los mejores, en los 2400 metros del clásico Independencia que ganaría Black Coffey, y donde se pudo dar maña para obtener el quinto bolo.
El final de este corredor alazán tuvo matices trágicos, cuando en agosto, en plena disputa de los 2000 metros del clásico “República de Bolivia”, se manca de gravedad, no pudiendo terminar el recorrido.
Al final, El Pispa corrió 23 carreras y ganó 7 y sumó cerca de 160 mil dólares en premios. Un valiente, que merece ser recordado.