EL ARQUITECTO ARTURO MORALES


Desde 1963, cuando debutó con la yegua Paracas y cuando era prácticamente un niño, hasta fines de 1988, desarrollo prácticamente toda su campaña hábil de jinete Arturo Morales, con resultados que merecen ser destacados de manera especial.
Arturo Morales en esos 25 años, ininterrumpidos, logró 1398 victorias sobre 7546 carreras y un promedio de efectividad de 18.62%, sin duda muy bueno. Y acumuló 340 clásicos o premios, sin considerar lo que logró fuera del país. Tanto en los Estados Unidos, como en los hipódromos de Palermo, Sao Paulo y Río de Janeiro, en donde actuó por algunos meses.
Pero el caso de Arturo Morales no fue, y todos lo sabemos, la de un simple ganador de carreras, sino la de un jinete de enorme capacidad y que sin ganar en esos 25 años, ninguna estadística, fue desde 1964, una figura estelar y gran ganador de carreras importantes. Es decir, un eximio.
Postal ganó la Polla de Potrancas de 1965 y Tajón el Gran Premio Nacional de 1966. Y luego, muchos caballos ganaron clásicos importantes conducidos por Arturo Morales.
Cayetano, Donny Boy, dos caballos importados que fueron alistados por José Morales, el primero que le significó un viaje, y de paso, su primer Carlos Pellegrini, en Noviembre nada menos de 1965, en aquella carrera que ganó la argentina Big Reyna en el Hipódromo de San Isidro.
El Comando con un Independencia que por los que muchos dicen, fue espectacular y luego Mal Humor y Trini López, aquel estupendo hijo de Bell Hope con el que Morales logró triunfos espectaculares. Y también Terror, Darico, Betín y la Polla de Potrillos de 1971, Rascal y el Derby Nacional de 1972 sobre Tenaz en otra acabada conducción.

Santorín, el Ricardo Ortiz de Zevallos, El Derby, el consagratorio triunfo en el Carlos Pellegrini, el Gran Premio Nacional, todo esto en 1973, año en el cual también ganó La Polla y el Cotejo con la extraordinaria Portadora. Y así una serie de caballos clásicos que ganaron bajo su batuta, cuya lista seguimos recordando: Acropolitana (Polla y Cotejo de 1974); Jhonny Banana, Berbecho y el Ortiz de Zevallos, Le Vodkatine y el Derby de 1976, Cabeto y un internacional brillante de aquel año, Reichmark y el Gran Premio de 1977, con el fenómeno llamado Snow Cort, al que consideró uno de los mejores, sino el mejor, caballo que pudo montar, Aldo, Santa Cruz, Ala Moana, Clarísimo, Siempre Ambar, El Avatar, My Winner, Bólido y una Polla de Potrillos impresionante, Artigal y la Copa de Oro del Pacífico de 1984, Mi Colorao que ganó La Copa de Oro y el Derby de 1986, así como Explorador y el Gran Premio Nacional de ese mismo año, pueden ser quizás los últimos grandes ganadores clásicos que fueron dirigidos por Morales. Definitivamente, un maestro y me atrevería decir un “arquitecto”, porque él diseñaba toda la estructura de una carrera que hizo que muchos hípicos, nos hagamos seguidores de él y el que escribe esta nota, se incluye en ello.
LOS NÚMEROS DE ARTURO MORALES